Cornalina del día nuestra amistad, fe sin pus en la corona de Deus, amigos cuyo fuerte no es precisamente la estupidez; para ti unas palabras:
arribo al silencioso aislamiento de las incipientes artes de la madurez, y veo emerger algunas cálidas propiedades; la troquelación del alma que se lima en soledad, la base de la contemplación que se reduce a una vegetal ley interior dentro de ti y a un universo de estrellas naranja encima tuyo, ese laisse faire indefinido de ser bueno con inocencia, la transcripción de lo concreto que no evita la tensión para con lo abstracto, la trapería triste y abatida que irradian tantos seres sin afecto ni inteligencia, el temblor de la alegría ante la dádiva acolchada y amable de un ángel dorado, y tantísimas cosas más. Es bello vivir sin murallas, en mitad de la arquitectura de Natura. Se comprende tanto la serenidad como las formas churriguerescas de la mente. Y la conciencia enlazada al sentimiento es la música misma. Aquí el foulard del arco-iris tiene maneras de hembra desnuda, el trono visible de las repetidas aguas esa distancia que se asocia con una memoria antigua, y aquí las sombras no pesan, el circular movimiento de la cúpula celestial crispa a la luna y provee de un ritmo desafecto a las estrellas fijas. Aquí la emeratriz del verde derrama leche verde por tu ducado, derrama cisnes negros, dimana infamantes insultos de trementina. En mi condado norteño y galaico bulle la espuma con el temblor belígero de la Idea, bulle Plenitud en el ramaje del jardín del lobo. En mi vieja casa de piedra, a unos metros de iglesia románica, desarrollo el método intensivo de la claridad, pulo una imago mundi muy local, muy universal. Dentro del cáliz del sistema nervioso del Amor, surge la patología de la Belleza, curada con el fármaco de Conocimiento. Crece la terribilità de lo invulnerable intocado, y la piel sin motear del ciervo tiene en sus adentros un pequeño corazón de liebre, y si se afila y perfila la percepción, ya no se distingue, pues no son especies distintas, idea y sentimiento. Y si medito por caminos una mariposa aprieta su capuchón o burbuja con mis pensamientos.
Solo tú, amicus fidelis, sabes de estas cosas. Que la perla del collar de los Líbanos está en las líneas incipientes de las nubes tímidas, que hoy hace un buen día para quererse pues la oruga lenta es la gran patria, que es dulce el sabor del amor más que el vino y el aroma del perfume más que todos las esencias, que amaneció la galería de la belleza en la sonrisa irónica de nuestras mamás. Tú eres marqués de escenografías, corbatas y manías. Fumamos hasch allá en el pleistoceno en los antros de las morbosidades, reímos en discotecas ambiguas donde se rizaban las aguas del abismo, probamos gamos y saltamontes donde una amena danza cantaba dulce "ja, ja, ji, ji" Las Susanas y Marías eran chuches esparcidos por la mesa, nueces y cerezas que nos mordían la lengua. Pero plúmbea y fatigosa llegó la Edad del Invierno. Se inundó el cielo con un yunque sin simetría , prorrumpió la piel seca o venosa quemando el coral de tigres submarinos. Ahora somos dos soledades que piensan unánimes. Y no hablamos sino para relatarnos una lista de estupefacciones: griegos que no usan bufandas, medievales sin gafas, la excremental arquitectura de hoy, la música diarreica capitalista, el que abunden féminas feas o feítas o feúchas, las nunca femeninas féminas, el pulular de adolescentes mendaces y "piraos", el endiosamiento irracional del trabajo, las nubes elocuentes y el lenguaje natural de arenque que se usa, el aburrimiento o bostezo unánime de la muerte que nos causan nuestros coetáneos, el mero rebuzno ya ni ingenioso en que ha devenido la astronómica y galáctica incultura, el que vestirse bien o marranear bien sea un imposible, et caetera. Somos dos soledades unidas por el desdén o la jocunda melancólica. Como piratas de las novelas al abordaje, amigos. Como oponentes al ataque de los bárbaros, amigos. Como días domingo con visita al rastro, misal, misa y Bach, amigos. Como una plaga que anega garganta y pecho o una madriguera donde se refugia el castor, amics. La amistad es una playa donde dormir bien a gusto la eternidad, y un sótano clandestino donde la luna lujuriosa duerme su día, y un río de aguas tibias que empapa muslos rosáceos de pastorcillas, y una yerba que bordea las orillas del poema igual a como el amor bordea el río del deseo, y es -en fin- un labio de grisú a punto de agrietar el ánfora. Te agradezco, marqués de arrabales y tugurios, que recibas mi voz hosca, tensa, híspida, tosca, mucho agradezco la lluvia frambuesa cálida de tu ingenio propia del menos bondadoso Fouché así como tu cardenalato de luz que nunca convierte la vajilla en fregadero. Frente a la incontable brutalidad del destino, philia es una yedra, un Moscú que tocó Pushkin, esa bomba para volar Las Vegas, aquel rizado cabello que tan bien expresa el escultor, o el orquestal atardecer en Creta; amistad es Aretha Franklin de manera sexy, púrpura almendrada de luces y parteluz, ópera dentro del cubilete de nuestro Mare Nostrum, casta diva dentro de nuestra particular saloncito de té, los junios pensados en diciembre. Jamás cerebro humano menos dado a la amistad estuvo menos solo. Conozco mis altas potencias y la putrefacta usura humana -los hombres hacen daño-, pero en mi covachuela hiladas como espumas historiadas en palabras, conozco sinfín de tartajas y mandriles cuyo único e inútil mérito es el mimo memo que se dan, cutres que pueblan el mundo desde abajo. Menos tú y yo, querido, tal Etienne y Michel, tal Patroclo y Alejandro, tal ateo santo y lujurioso creyente. Es lúgubre, qué duda cabe, el crespón en la tachadura sórdida en el corazón que se ponen los hombres, o este sombrero loco de Occidente de suma de funcionariado, bestsellers, balconing y spa. La amistad es propiedad de iguales, sinónimo de lo sublime en pos del análisis de lo mejor, madre de la verdad al hilo y comento y crítica de la vida, una potencia perfecta que entroniza esa misma perfección. Por ello carecemos ambos de Facebook y afición a la multitudo. Por ello nunca nos enfadamos y blasfemamos pertot como mercantil y zascandil, vulgar y gilí, menos a los gatos. Ambos amamos a gatos y teólogos que piensan como gatos. Y enclaustrados en buhardilla, cual seres gatescos, a menudo nos platicamos. No todos los seres poseen similar temple, no todos los seres navegan su estela cual destino, no en todos los templos dos solitarios se sientan en el mismo banco como amigos fieles, Mauritius et Christianus nuestros nombres.
Disculpa estas palabras privadas que decido hacer públicas. Sabemos también del frío de las estrellas y el ocaso de los imperios, como tampoco no sabemos lo que supo el latino: amicus fidelis, protectio fortis, palabras de hierro al rojo escritas en el agua liviana, palabras de silencio bordadas al habla.
Blog a la busca de cierto carácter meditabundo y meditativo o sobre los pinitos literarios de alguien de escritura perfectible. Cajón de sastre o lecciones de cosas o silva de varia lección de un animal racional literario. Modo de agradecer lo muchísimo que los libros me han dado sin olvidar aquello de que, por mucho que tú los ames, ellos no te aman. Sólo aman las personas. Blog que sería un éxito si fuese lo mismo que el otium divinis o bien que el otium cum dignitate.