Un día modular, soleado y claro. Estudiando con abundancia atrabiliaria, el día también es claro, la luz no difusa, una luz de tibio mineral dorado, de algo de metal primaveral y tonos verdes de tranquilo eucalipto que quieto se contempla. Día en paz y el mundo en calma, si estudio tranquilo en mi despacho. Día sin ningún accidente o mal en el mundo si todos nos quedáramos tranquilos en casa solos, a poder ser estudiando o amando. El ideario de los tiempos es lucrarse, el mío la luz sin asomo de vinagre, que mucha era avinagrada es ésta, que esta es la Era Orbium Coelestium del Vinagre Hacendado. Vinosa luz de uvas en sazón, agraces, el estudio tranquilo, la habitación silenciosa. Escudriño la luz que retumba en el cerebro y corazón como delicados hojaldres desmenuzados, como una tibia colcha o acaso también un calor tibio de pies dentro de las katiuskas. Saber no es acumular, sino desprenderse, quitar la pelambre de hojas pulposas de la alcachofa, y, brillar con la luz esmeralda misma. Difícil y sideral fila india de números, sucesor tras sucesor, hasta alcanzar la serie o fila infinita de números con un golpe de vista, como desde un helicóptero o bien que vuela más rápido que ese dominó de eterno caerse o que lo ve desde pero que muy arriba, donde Él. Covachuelas de palabras donde habita cada número, covachas amadísimas de sentimientos donde cada número se planta o enraíza, y la cinta métrica de los números atraviesa palacios, chozas, notas perdidas de saxofón, mullidos imperios, labios como enciclopedias y muy rojos labios como tumultos de margaret astor, porque el mundo, lo real, es un conjunto de números (con sus afectos y palabras, con sus imágenes, si no es ya la palabra una imagen), y un conjunto de conjuntos de números, y un conjunto de conjuntos de conjuntos de números, y otro y otro, y otro encima del otro, y otro debajo del otro, y continúa la comedia, la farsa y la tragedia, y menos Amor, el alfa y omega de los números, menos Dios, el viento o nieve que cubre a esas primeras y últimas números...quería escribir letras, todo acaso sea poco más que una clámide de termiteros y sandungas, con la albada de algún ocasional cielorraso. Fui feliz, he sido feliz al menos cinco o seis minutos en mis cuarenta años. Como cualquier hombre. ¿Y veré la luz verde de resplandores como una fraterna compasión o compensación a esta jauría de vivir vivo? Sí, si estudio y amo, sí si amo la sabiduría y la eromanía.
Un orden de vivir es la sabiduría. Esa que te vuelve pueril, mejor inocente, porque sabes despreciar y amar. Y te zarandea de juventud el espíritu, de pura curiosidad vitalista. Y te enfrente cada día cara a cara con la muerte, el mysterium tremendum que elucidas tenebroso e incapaz. Sabiduría vestida de niña, sexy, pizpireta. De moldes extranjeros, con tizne local, y conciencia artesana de oficio. De expresión vehemente por lo que, por aquello que mucha alcanza (dígase riendo) Como un lujoso avatar o íntimo refugio (al modo de las pelis o canciones cursis) Que vindica sueños, enigmas, locuras. Pensada por fuera, vivida por dentro. Madame Bovary o Anna Karenina con happy end. Un poema adjuntado dentro de una postal en un libro amarillo de lógica. Sin vergüenza propia ni ajena, y en cantidades industriales. Poeta haciendo informes rigurosos del alba e informes de micciones nocturnas. Verificada por uno mismo en soledad. Certificada por el párrafo anterior. Libre (sin libertad la sabiduría es una puta andrajosa, una rabiza falsa) Alegre como un cuento contado por alguien muy ingenioso e inteligente, lleno de nueces y melones, que junto al sol nos entibia. Alegre porque probablemente sea una suerte de irreligiosidad decir que no se cree en ella. Alegre porque blasfemamos sino vemos azules interestelares en un orbe de ciega tristeza (y nosotros estamos incluidos en ese orbe). Recuerdo que Emerson enfatizaba sobre la importante confianza en uno mismo; así es, con sabiduría se establece una fe. Hay -a qué dudarlo- tanta sabiduría en el mundo como agua en el océano, como palabras en diccionarios; pescar con red el agua es ser muchedumbre, ir al mogollón y la molicie, ir al trantrán del tuntún (aléjense de los bares amigos, o estén en ellos siempre como si estuvieran lejos, viajando). La sabiduría es dura porque la serie de naturales es infinita y la vida breve, porque hay infinitos transfinitos y nuestro infinito es de primer orden solo, pero Él es sabiduría ( y ello es otra fe) ¿Puede la cabeza de un mamífero comprender el cosmos? ,de alguna manera nuestro destino son construcciones con cajas de cerillas junto a Notre Dame (pero está Bach, Mozart, Platón, Cervantes y sus pares) Pero, ay y ah, no digas que la vida es una fiesta y que si me aburro me voy; la vida no es necesariamente siempre una fiesta (a Dios gracias) y aburrirse es lo más divertido del mundo pues no nos queda sino sentir y pensar. Fatuidad o presunción delirante es no querer aburrirse. Sabiduría es el software, que el hardware es propiedad efímera y fulgor de a poco, aunque muy titilante y subyugante esfera. Sabiduría es una chica que está muy buena pero es sosa. Sabio es anciano, mal que pese.Y la pasión o capacidad de claridad que hace nítido el discurso confuso (solo se puede hablar sencilla y claramente de lo que muy bien se conoce)Y Steiner brincando a la litera de arriba como un jilguero. Y Almodóvar filmando cópulas. Y Dios queriéndonos. Y el más aburrido de los escribas es sabio; el que suscribe, esperando aprender de lo que escribe y estudia mientras va escribiendo y estudiando. Luz, más luz. Hasta que la luz no sea suficiente.
Blog a la busca de cierto carácter meditabundo y meditativo o sobre los pinitos literarios de alguien de escritura perfectible. Cajón de sastre o lecciones de cosas o silva de varia lección de un animal racional literario. Modo de agradecer lo muchísimo que los libros me han dado sin olvidar aquello de que, por mucho que tú los ames, ellos no te aman. Sólo aman las personas. Blog que sería un éxito si fuese lo mismo que el otium divinis o bien que el otium cum dignitate.
miércoles, 17 de mayo de 2017
martes, 16 de mayo de 2017
TIRESIAS DEVORA PERDICES
Porque no conocemos la indefinible quietud
son largos los túneles y las ínsulas con su musgo seco polvo
y turbia la cloaca desventrada de un armadillo
cuando jamás hemos de abdicar de realidad.
No conocemos.
Ese gesto quieto de la madrugada, el alarido
de las sirenas tísicas, el maniquí parlante (difiere y parte la ambulancia)
cuya boca pastosa es rosa que le gusta ocultarse.
Si no se conoce la noche de los días carece de enigma,
y la claridad enzima sin ácido disuélvese.
O acecha, tras la luz, bajo el plátano, el reflejo
de un animal esquivo. Ved a Johanees Livio y Brutus Pound
al no sufrir ni escribir, que se llenaron de ese Truffautt
cuando más lo necesitábamos. Lo que permanece
son nubes o anillos de nubes fundadas por poetas.
Bajo el planeta aguanta un elefante, ese elefante
lo aguantan océanos de números,
pero lo que aguanta el agua es la voz del poeta.
Ah poeta de foulards de tempus et mundus.
El ábside de un templo turco planea al Sur,
al Norte un hielo que resume la oración, el retiro y el supiro interno, pero
porque miramos nos desconocemos si miramos a palomo no a perdiz
si miramos el rugiente pez del aire con su hélice
y no la forma lenta y parsimoniosa del tigre.
Porque miraremos nuestro terror trópico es destino y olvido.
Y en las nubes del castillo de Leda nunca más morar.
Y el repugnante lector se come el sexo.
Y gemelos laberintos los sofismas de tiempo y lugar.
Creo que he visto.
Por ahí pasa el deseo de participar de babas secundarias.
La razón es una pelliza ayuna de tensión.
Este caballero saluda, con un leve toque de sombrero, a la dama.
Nunca juzgó por criterios morales sino por particulares y apasionados criterios de soledad.
La mente es un mosqito, pero con sol vale como medida para atravesar mundos bajo los agujeros de la playa, pero con luna vale para atravesar medias.
El merecicimiento de la gloria de la opinión es la ínsita locura de la mediocridad.
Las burbujas de las estrellas son la plata con la que Él lagrimea.
El falso estuco de la melancolía son las puertas de tráfico de las ideas.
El álgebra acaso también una cabritilla suelta por los tapices de Naturaleza.
La singularidad la patología de lo popular ( y a la inversa)
El sopor que exigen la tinieblas la antigua mecánica. Un sopor que acuna.
Y que haya algo raro en ella es el grano de playa que lame de salitre su piel de joven logomaquia.
Y de amor hemos estado hablando todo el rato.
Disculpe el lector gallináceo, pero admita que este tono, aunque nada entiendan, no es el de un chisgarabís haciendo cucamonas con las palabras. Porque el tono es Forma, y la Forma sinónimo de Alma. Me he maleducado en la eternidad porque ya de joven y niño fuí muy solitario. Y la sangre enferma a partir de la belleza de los caracoles. Y el mar es prosa caracólica, ola de cólico y espuma de trementina dentro del hueso del caracol. El hueso del caracol sabe a Libro de Horas entrometido. Como el níspero en limpias braguitas de yerbabuena ¿Qué es el níspero asociado a yerbabuena? 1. un ánfora donde poner un chalé solo para dos y después volcar el contenido del ánfora, con dos limones y tres serpientes de mármol, desde la balaustrada, al Mar Adriático. 2. una voz hosca pero que resalta, por contraste, el paraíso. Desde Indostán a Berlín. Colecciones y variaciones de valles de macedonia de fruta en el can negro de las hebras de los pubis, horadado en la estética que significa el dulcísimo saberse nieve, tarántula sobre la nieve, esto es, la ejemplar Belleza encima del unique Amor. ¿Acaso no es Tiresias el que ve los champús predilectos? ¿No es Amor, República con una sola especie, todo lo que hay? De la pequeñita colina de la infancia a la colonia de la ancianidad, sino Amor, merde el resto. Bellamente te expresan mis fotos de ti en el whattsapp mío, querida. De un píxel el mar rojizo de Creta al atardecer, de otro un color, una memoria, a C.D. añejo de Ry Cooder. El amor alude al Universo como mi Amor te alude a ti. Summa Logicae Guepardo de los Labios, cárcel de bisontes. Todo es uno y Todo con Nada no es. Dios es Amor. Natura es Amor. El humán es Amor. And the rest is silence or science o las engañifas del menstruo vinoso con humo de las fábricas y las oficinas y oficios de hijoputez burocrática. En el limbo de estas polis de las distracciones, forniquemos ángeles. En el perdido orden de google chrome deyectemos flor. En la era de las gallinejas, al decir de Tiresias, o perdiz o nada.
son largos los túneles y las ínsulas con su musgo seco polvo
y turbia la cloaca desventrada de un armadillo
cuando jamás hemos de abdicar de realidad.
No conocemos.
Ese gesto quieto de la madrugada, el alarido
de las sirenas tísicas, el maniquí parlante (difiere y parte la ambulancia)
cuya boca pastosa es rosa que le gusta ocultarse.
Si no se conoce la noche de los días carece de enigma,
y la claridad enzima sin ácido disuélvese.
O acecha, tras la luz, bajo el plátano, el reflejo
de un animal esquivo. Ved a Johanees Livio y Brutus Pound
al no sufrir ni escribir, que se llenaron de ese Truffautt
cuando más lo necesitábamos. Lo que permanece
son nubes o anillos de nubes fundadas por poetas.
Bajo el planeta aguanta un elefante, ese elefante
lo aguantan océanos de números,
pero lo que aguanta el agua es la voz del poeta.
Ah poeta de foulards de tempus et mundus.
El ábside de un templo turco planea al Sur,
al Norte un hielo que resume la oración, el retiro y el supiro interno, pero
porque miramos nos desconocemos si miramos a palomo no a perdiz
si miramos el rugiente pez del aire con su hélice
y no la forma lenta y parsimoniosa del tigre.
Porque miraremos nuestro terror trópico es destino y olvido.
Y en las nubes del castillo de Leda nunca más morar.
Y el repugnante lector se come el sexo.
Y gemelos laberintos los sofismas de tiempo y lugar.
Creo que he visto.
Por ahí pasa el deseo de participar de babas secundarias.
La razón es una pelliza ayuna de tensión.
Este caballero saluda, con un leve toque de sombrero, a la dama.
Nunca juzgó por criterios morales sino por particulares y apasionados criterios de soledad.
La mente es un mosqito, pero con sol vale como medida para atravesar mundos bajo los agujeros de la playa, pero con luna vale para atravesar medias.
El merecicimiento de la gloria de la opinión es la ínsita locura de la mediocridad.
Las burbujas de las estrellas son la plata con la que Él lagrimea.
El falso estuco de la melancolía son las puertas de tráfico de las ideas.
El álgebra acaso también una cabritilla suelta por los tapices de Naturaleza.
La singularidad la patología de lo popular ( y a la inversa)
El sopor que exigen la tinieblas la antigua mecánica. Un sopor que acuna.
Y que haya algo raro en ella es el grano de playa que lame de salitre su piel de joven logomaquia.
Y de amor hemos estado hablando todo el rato.
Disculpe el lector gallináceo, pero admita que este tono, aunque nada entiendan, no es el de un chisgarabís haciendo cucamonas con las palabras. Porque el tono es Forma, y la Forma sinónimo de Alma. Me he maleducado en la eternidad porque ya de joven y niño fuí muy solitario. Y la sangre enferma a partir de la belleza de los caracoles. Y el mar es prosa caracólica, ola de cólico y espuma de trementina dentro del hueso del caracol. El hueso del caracol sabe a Libro de Horas entrometido. Como el níspero en limpias braguitas de yerbabuena ¿Qué es el níspero asociado a yerbabuena? 1. un ánfora donde poner un chalé solo para dos y después volcar el contenido del ánfora, con dos limones y tres serpientes de mármol, desde la balaustrada, al Mar Adriático. 2. una voz hosca pero que resalta, por contraste, el paraíso. Desde Indostán a Berlín. Colecciones y variaciones de valles de macedonia de fruta en el can negro de las hebras de los pubis, horadado en la estética que significa el dulcísimo saberse nieve, tarántula sobre la nieve, esto es, la ejemplar Belleza encima del unique Amor. ¿Acaso no es Tiresias el que ve los champús predilectos? ¿No es Amor, República con una sola especie, todo lo que hay? De la pequeñita colina de la infancia a la colonia de la ancianidad, sino Amor, merde el resto. Bellamente te expresan mis fotos de ti en el whattsapp mío, querida. De un píxel el mar rojizo de Creta al atardecer, de otro un color, una memoria, a C.D. añejo de Ry Cooder. El amor alude al Universo como mi Amor te alude a ti. Summa Logicae Guepardo de los Labios, cárcel de bisontes. Todo es uno y Todo con Nada no es. Dios es Amor. Natura es Amor. El humán es Amor. And the rest is silence or science o las engañifas del menstruo vinoso con humo de las fábricas y las oficinas y oficios de hijoputez burocrática. En el limbo de estas polis de las distracciones, forniquemos ángeles. En el perdido orden de google chrome deyectemos flor. En la era de las gallinejas, al decir de Tiresias, o perdiz o nada.
domingo, 7 de mayo de 2017
NOCHE
La noche se agrupa y reúne. Una felicitas latina se aviene a su ritmo de tortuga, a sus brazos de mar dentro de imperiales submarinas cuevas de ébano. Tan feliz, tan lleno el gato fúlgido de su oro de felicidad, que solo deseo gritar sí, un gran Sí vitalista, entre sauces rientes y sonrisas de sauce. El mar de esta noche es bella plata de un búho que madura tras el atardecer. Bello el amor en la ribera floral de la noche, cuando el aire se llena de peces invisibles y mucho, mucho duermen las aves del cielo.
Bello el desordenado cumpleaños de la noche, esa luz de sésamo oscuro y exclusivamente real que nunca derrota a la soledad. En el verdor subterráneo, en las raíces de las antiguas noches de bisonte, en la espuma de Saturno, en los dioses embrujados por las palabras y el deseo, en la selva de sus pezones como granos de café, en el concatenando y conbesando de su grana y rosa obscura, en el conminando el alma tocuyana, en la aquietada meretriz de mar rubia que cierra su rímel, subsistes noche. Y en el duro tronco del falo puertas adentro, y el tallo de hierba entre los dientes, y en el joven cuerpo de ella bañándose joven en el río como un poema de Calímaco, y en esas ideas que son lepidópteros de lino y bailan, y en el membrillo azul de las cartas dieciochescas, y en el hurgarse y lastimarse de los labios que muerden, y en el ramito de espliego entre las páginas perdidas de los Psalmos, y en el silbar crepuscular de ojos inteligentes, y en gemir de caricias, y en el curuxo de agua de rosas y agua de oro, y en el sexus de vitriolo joyoso de la crin discotequera de Helena, y en el biombo lunar que tapa los acantilados, y en la sinfonía de la guerra, y en el tenderete de un bar de Argelia donde piensa el muslim, y en Aquel con uñas de malaquita y que se pinta las uñas con polvo de oro y que resucita a muertos y vivos, y en el Webster Dictionary por supuesto, y en los vampiros que expresan otro mundo y nos clavan afiladas agujas. En estos accidentes la sustancia del carpe noctem subsiste.
Las disposiciones de la Noche (N.) son definitivas y testamentarias. Nada vale el lánguido reino de la virtud o las creaciones de placer del vicio. Contra el pecado y penitencia de la luz el cielo sin infierno de la N.. La N. descarrila trenes que cruzan solares meridianos y subsume el torbellino ajetreado de comercios, parlamentos y computadores en cubiletes de parchís. Pero ahora, por contraste, más y más acuso al día. Je acuse su ignorancia turbocapitalista dineraria, los rebuznos que , bajo el sol inclemente, en forma de dicterio usa el think-faster, el pulular por bares y cócteles insoportables horrores de Occidente y Oriente, de Sudeste y Sudoeste, la tele hueca del que adviene y origen del burócrata, el profesor platónico bobo que llena el vacío con vacío, el que se llame "apartamento" a lo que, con propiedad y puridad, es un nicho, el agua de las cañerías que mata con microbios y bacterias a los intestinos no silvestres, el indocto afeitarse, la emoción irracional por Leviatán, el desaforado supermercado de la política populista (hoy universal), el imbécil Zara con su euforia perpetua, ese mito gelatinoso y memo llamado "psicología", el bobo del Smartphone con su adicción y afición aldeana, el espectáculo de ideas sin el correlato de los acontecimientos, el no asumir que una lancha motora es una gilipollez, el que se opine alicaído y esperpéntico, casi lacanianamente, el persuadir con la mediocridad, con la bajeza ahora pues el ir a menos es nuestro daimon, este Nerón de Trump mirando cómo arde Roma, la cólera de Aquiles y la ira tremebbunda de Yahvé vuelta película primero, después spot, y ahora twitt, el De Rerum Natura en De Rerum Detritus, la jauría católica que consume webs porno de la hostia, el razonador aristotélico en metamorfosis velocípedo a improductivo fanático, je acuse el new human style. Y propongo una globalización inverso, que no es vuelta a las cavernas sino progresar de cangrejo. Contra la mierda del abismo, la luz del fornicio; contra tanta porquería abstracta y concreta N elevado a n.
Y como los piratas al abordaje te espero noche mía. Acaso ya así yo no logre oponerme a las batallas de los bárbaros en las fronteras del deseo. ¿Acaso no es Noche alegre igual como día sábado con mar ? Me infectas -dulce plaga- de Amor y Realidad, de Bondad y Sabiduría. Es Noche río puesto en pie que anega mi garganta y sus pechos una madriguera donde se refugia el castor. Es un vuelo de águila rumbo a las galaxias. Música verde de tamizada alma barnizada, de mullido musgo verde con caliente melancolía, y pájaro sin alba que descansa en la orilla del poema. Sus a punto de explotar revolucionarios senos afilan el rubí del pinar camino del destino, rubí sufí. Sus muslos rosáceos y truculentos de pastorcilla saben a sol turbio sin tristia. Modorra. El venir de la aurora. A dormir.
Condición de trapo es la luz. Con un silencio clausurado y enclaustrado, la negra noche en cambio se desparrama como media de mujer por la cama. La luz abate sin honor. Su visión del prójimo carece de mente. Su azul brillante con o sin neblina es el generoso fenómeno -por imbécil- de las barahúndas, multitudes y aglomeración. La luz, ella, es alucinosis, no serena categoría. Gotea jugos de bolsa de basura. Bendice a futbolistas. Ciega la fruta. Expresa una desposesión desdichadamente muy poco ilustrada. Llena la cabeza de cintas la testa de los hombres con la marca Nike, y no los corona de laurel y cintillas de oro. Está loca la luz (ved si no a una polilla) La luz es fría cacatúa de cerebro de cacerola, un contestador automático sin ingenio. Es calamar, sardana, embrión, sanguijuela y oceanografía de tsunamis. Si quieres ser libre vive de noche.
La noche comenta la vida con la perfección del yo en el análisis de lo mejor. Si depauperas el lenguaje y la cultura de la noche, te denigras. Si no es en ti ancestral y perihelio y afelio, te abajas. Si no es en ti paloma delicada serás un frívolo provinciano, un analfabeto aldeano, un industrioso despistado. La babosería del día es una ganzúa, cuidado, cuidado, con el pene recto y erecto de la luz como un cohete de cómic destino a Nada y Nadie. Sé que moriré de noche, pues feliz viví. Vale. Noche, más noche.
Bello el desordenado cumpleaños de la noche, esa luz de sésamo oscuro y exclusivamente real que nunca derrota a la soledad. En el verdor subterráneo, en las raíces de las antiguas noches de bisonte, en la espuma de Saturno, en los dioses embrujados por las palabras y el deseo, en la selva de sus pezones como granos de café, en el concatenando y conbesando de su grana y rosa obscura, en el conminando el alma tocuyana, en la aquietada meretriz de mar rubia que cierra su rímel, subsistes noche. Y en el duro tronco del falo puertas adentro, y el tallo de hierba entre los dientes, y en el joven cuerpo de ella bañándose joven en el río como un poema de Calímaco, y en esas ideas que son lepidópteros de lino y bailan, y en el membrillo azul de las cartas dieciochescas, y en el hurgarse y lastimarse de los labios que muerden, y en el ramito de espliego entre las páginas perdidas de los Psalmos, y en el silbar crepuscular de ojos inteligentes, y en gemir de caricias, y en el curuxo de agua de rosas y agua de oro, y en el sexus de vitriolo joyoso de la crin discotequera de Helena, y en el biombo lunar que tapa los acantilados, y en la sinfonía de la guerra, y en el tenderete de un bar de Argelia donde piensa el muslim, y en Aquel con uñas de malaquita y que se pinta las uñas con polvo de oro y que resucita a muertos y vivos, y en el Webster Dictionary por supuesto, y en los vampiros que expresan otro mundo y nos clavan afiladas agujas. En estos accidentes la sustancia del carpe noctem subsiste.
Las disposiciones de la Noche (N.) son definitivas y testamentarias. Nada vale el lánguido reino de la virtud o las creaciones de placer del vicio. Contra el pecado y penitencia de la luz el cielo sin infierno de la N.. La N. descarrila trenes que cruzan solares meridianos y subsume el torbellino ajetreado de comercios, parlamentos y computadores en cubiletes de parchís. Pero ahora, por contraste, más y más acuso al día. Je acuse su ignorancia turbocapitalista dineraria, los rebuznos que , bajo el sol inclemente, en forma de dicterio usa el think-faster, el pulular por bares y cócteles insoportables horrores de Occidente y Oriente, de Sudeste y Sudoeste, la tele hueca del que adviene y origen del burócrata, el profesor platónico bobo que llena el vacío con vacío, el que se llame "apartamento" a lo que, con propiedad y puridad, es un nicho, el agua de las cañerías que mata con microbios y bacterias a los intestinos no silvestres, el indocto afeitarse, la emoción irracional por Leviatán, el desaforado supermercado de la política populista (hoy universal), el imbécil Zara con su euforia perpetua, ese mito gelatinoso y memo llamado "psicología", el bobo del Smartphone con su adicción y afición aldeana, el espectáculo de ideas sin el correlato de los acontecimientos, el no asumir que una lancha motora es una gilipollez, el que se opine alicaído y esperpéntico, casi lacanianamente, el persuadir con la mediocridad, con la bajeza ahora pues el ir a menos es nuestro daimon, este Nerón de Trump mirando cómo arde Roma, la cólera de Aquiles y la ira tremebbunda de Yahvé vuelta película primero, después spot, y ahora twitt, el De Rerum Natura en De Rerum Detritus, la jauría católica que consume webs porno de la hostia, el razonador aristotélico en metamorfosis velocípedo a improductivo fanático, je acuse el new human style. Y propongo una globalización inverso, que no es vuelta a las cavernas sino progresar de cangrejo. Contra la mierda del abismo, la luz del fornicio; contra tanta porquería abstracta y concreta N elevado a n.
Y como los piratas al abordaje te espero noche mía. Acaso ya así yo no logre oponerme a las batallas de los bárbaros en las fronteras del deseo. ¿Acaso no es Noche alegre igual como día sábado con mar ? Me infectas -dulce plaga- de Amor y Realidad, de Bondad y Sabiduría. Es Noche río puesto en pie que anega mi garganta y sus pechos una madriguera donde se refugia el castor. Es un vuelo de águila rumbo a las galaxias. Música verde de tamizada alma barnizada, de mullido musgo verde con caliente melancolía, y pájaro sin alba que descansa en la orilla del poema. Sus a punto de explotar revolucionarios senos afilan el rubí del pinar camino del destino, rubí sufí. Sus muslos rosáceos y truculentos de pastorcilla saben a sol turbio sin tristia. Modorra. El venir de la aurora. A dormir.
Condición de trapo es la luz. Con un silencio clausurado y enclaustrado, la negra noche en cambio se desparrama como media de mujer por la cama. La luz abate sin honor. Su visión del prójimo carece de mente. Su azul brillante con o sin neblina es el generoso fenómeno -por imbécil- de las barahúndas, multitudes y aglomeración. La luz, ella, es alucinosis, no serena categoría. Gotea jugos de bolsa de basura. Bendice a futbolistas. Ciega la fruta. Expresa una desposesión desdichadamente muy poco ilustrada. Llena la cabeza de cintas la testa de los hombres con la marca Nike, y no los corona de laurel y cintillas de oro. Está loca la luz (ved si no a una polilla) La luz es fría cacatúa de cerebro de cacerola, un contestador automático sin ingenio. Es calamar, sardana, embrión, sanguijuela y oceanografía de tsunamis. Si quieres ser libre vive de noche.
La noche comenta la vida con la perfección del yo en el análisis de lo mejor. Si depauperas el lenguaje y la cultura de la noche, te denigras. Si no es en ti ancestral y perihelio y afelio, te abajas. Si no es en ti paloma delicada serás un frívolo provinciano, un analfabeto aldeano, un industrioso despistado. La babosería del día es una ganzúa, cuidado, cuidado, con el pene recto y erecto de la luz como un cohete de cómic destino a Nada y Nadie. Sé que moriré de noche, pues feliz viví. Vale. Noche, más noche.
sábado, 1 de abril de 2017
PALABRAS PARA EL MARQUÉS DEL RAVAL, AMICUS FIDELIS
Cornalina del día nuestra amistad, fe sin pus en la corona de Deus, amigos cuyo fuerte no es precisamente la estupidez; para ti unas palabras:
arribo al silencioso aislamiento de las incipientes artes de la madurez, y veo emerger algunas cálidas propiedades; la troquelación del alma que se lima en soledad, la base de la contemplación que se reduce a una vegetal ley interior dentro de ti y a un universo de estrellas naranja encima tuyo, ese laisse faire indefinido de ser bueno con inocencia, la transcripción de lo concreto que no evita la tensión para con lo abstracto, la trapería triste y abatida que irradian tantos seres sin afecto ni inteligencia, el temblor de la alegría ante la dádiva acolchada y amable de un ángel dorado, y tantísimas cosas más. Es bello vivir sin murallas, en mitad de la arquitectura de Natura. Se comprende tanto la serenidad como las formas churriguerescas de la mente. Y la conciencia enlazada al sentimiento es la música misma. Aquí el foulard del arco-iris tiene maneras de hembra desnuda, el trono visible de las repetidas aguas esa distancia que se asocia con una memoria antigua, y aquí las sombras no pesan, el circular movimiento de la cúpula celestial crispa a la luna y provee de un ritmo desafecto a las estrellas fijas. Aquí la emeratriz del verde derrama leche verde por tu ducado, derrama cisnes negros, dimana infamantes insultos de trementina. En mi condado norteño y galaico bulle la espuma con el temblor belígero de la Idea, bulle Plenitud en el ramaje del jardín del lobo. En mi vieja casa de piedra, a unos metros de iglesia románica, desarrollo el método intensivo de la claridad, pulo una imago mundi muy local, muy universal. Dentro del cáliz del sistema nervioso del Amor, surge la patología de la Belleza, curada con el fármaco de Conocimiento. Crece la terribilità de lo invulnerable intocado, y la piel sin motear del ciervo tiene en sus adentros un pequeño corazón de liebre, y si se afila y perfila la percepción, ya no se distingue, pues no son especies distintas, idea y sentimiento. Y si medito por caminos una mariposa aprieta su capuchón o burbuja con mis pensamientos.
Solo tú, amicus fidelis, sabes de estas cosas. Que la perla del collar de los Líbanos está en las líneas incipientes de las nubes tímidas, que hoy hace un buen día para quererse pues la oruga lenta es la gran patria, que es dulce el sabor del amor más que el vino y el aroma del perfume más que todos las esencias, que amaneció la galería de la belleza en la sonrisa irónica de nuestras mamás. Tú eres marqués de escenografías, corbatas y manías. Fumamos hasch allá en el pleistoceno en los antros de las morbosidades, reímos en discotecas ambiguas donde se rizaban las aguas del abismo, probamos gamos y saltamontes donde una amena danza cantaba dulce "ja, ja, ji, ji" Las Susanas y Marías eran chuches esparcidos por la mesa, nueces y cerezas que nos mordían la lengua. Pero plúmbea y fatigosa llegó la Edad del Invierno. Se inundó el cielo con un yunque sin simetría , prorrumpió la piel seca o venosa quemando el coral de tigres submarinos. Ahora somos dos soledades que piensan unánimes. Y no hablamos sino para relatarnos una lista de estupefacciones: griegos que no usan bufandas, medievales sin gafas, la excremental arquitectura de hoy, la música diarreica capitalista, el que abunden féminas feas o feítas o feúchas, las nunca femeninas féminas, el pulular de adolescentes mendaces y "piraos", el endiosamiento irracional del trabajo, las nubes elocuentes y el lenguaje natural de arenque que se usa, el aburrimiento o bostezo unánime de la muerte que nos causan nuestros coetáneos, el mero rebuzno ya ni ingenioso en que ha devenido la astronómica y galáctica incultura, el que vestirse bien o marranear bien sea un imposible, et caetera. Somos dos soledades unidas por el desdén o la jocunda melancólica. Como piratas de las novelas al abordaje, amigos. Como oponentes al ataque de los bárbaros, amigos. Como días domingo con visita al rastro, misal, misa y Bach, amigos. Como una plaga que anega garganta y pecho o una madriguera donde se refugia el castor, amics. La amistad es una playa donde dormir bien a gusto la eternidad, y un sótano clandestino donde la luna lujuriosa duerme su día, y un río de aguas tibias que empapa muslos rosáceos de pastorcillas, y una yerba que bordea las orillas del poema igual a como el amor bordea el río del deseo, y es -en fin- un labio de grisú a punto de agrietar el ánfora. Te agradezco, marqués de arrabales y tugurios, que recibas mi voz hosca, tensa, híspida, tosca, mucho agradezco la lluvia frambuesa cálida de tu ingenio propia del menos bondadoso Fouché así como tu cardenalato de luz que nunca convierte la vajilla en fregadero. Frente a la incontable brutalidad del destino, philia es una yedra, un Moscú que tocó Pushkin, esa bomba para volar Las Vegas, aquel rizado cabello que tan bien expresa el escultor, o el orquestal atardecer en Creta; amistad es Aretha Franklin de manera sexy, púrpura almendrada de luces y parteluz, ópera dentro del cubilete de nuestro Mare Nostrum, casta diva dentro de nuestra particular saloncito de té, los junios pensados en diciembre. Jamás cerebro humano menos dado a la amistad estuvo menos solo. Conozco mis altas potencias y la putrefacta usura humana -los hombres hacen daño-, pero en mi covachuela hiladas como espumas historiadas en palabras, conozco sinfín de tartajas y mandriles cuyo único e inútil mérito es el mimo memo que se dan, cutres que pueblan el mundo desde abajo. Menos tú y yo, querido, tal Etienne y Michel, tal Patroclo y Alejandro, tal ateo santo y lujurioso creyente. Es lúgubre, qué duda cabe, el crespón en la tachadura sórdida en el corazón que se ponen los hombres, o este sombrero loco de Occidente de suma de funcionariado, bestsellers, balconing y spa. La amistad es propiedad de iguales, sinónimo de lo sublime en pos del análisis de lo mejor, madre de la verdad al hilo y comento y crítica de la vida, una potencia perfecta que entroniza esa misma perfección. Por ello carecemos ambos de Facebook y afición a la multitudo. Por ello nunca nos enfadamos y blasfemamos pertot como mercantil y zascandil, vulgar y gilí, menos a los gatos. Ambos amamos a gatos y teólogos que piensan como gatos. Y enclaustrados en buhardilla, cual seres gatescos, a menudo nos platicamos. No todos los seres poseen similar temple, no todos los seres navegan su estela cual destino, no en todos los templos dos solitarios se sientan en el mismo banco como amigos fieles, Mauritius et Christianus nuestros nombres.
Disculpa estas palabras privadas que decido hacer públicas. Sabemos también del frío de las estrellas y el ocaso de los imperios, como tampoco no sabemos lo que supo el latino: amicus fidelis, protectio fortis, palabras de hierro al rojo escritas en el agua liviana, palabras de silencio bordadas al habla.
arribo al silencioso aislamiento de las incipientes artes de la madurez, y veo emerger algunas cálidas propiedades; la troquelación del alma que se lima en soledad, la base de la contemplación que se reduce a una vegetal ley interior dentro de ti y a un universo de estrellas naranja encima tuyo, ese laisse faire indefinido de ser bueno con inocencia, la transcripción de lo concreto que no evita la tensión para con lo abstracto, la trapería triste y abatida que irradian tantos seres sin afecto ni inteligencia, el temblor de la alegría ante la dádiva acolchada y amable de un ángel dorado, y tantísimas cosas más. Es bello vivir sin murallas, en mitad de la arquitectura de Natura. Se comprende tanto la serenidad como las formas churriguerescas de la mente. Y la conciencia enlazada al sentimiento es la música misma. Aquí el foulard del arco-iris tiene maneras de hembra desnuda, el trono visible de las repetidas aguas esa distancia que se asocia con una memoria antigua, y aquí las sombras no pesan, el circular movimiento de la cúpula celestial crispa a la luna y provee de un ritmo desafecto a las estrellas fijas. Aquí la emeratriz del verde derrama leche verde por tu ducado, derrama cisnes negros, dimana infamantes insultos de trementina. En mi condado norteño y galaico bulle la espuma con el temblor belígero de la Idea, bulle Plenitud en el ramaje del jardín del lobo. En mi vieja casa de piedra, a unos metros de iglesia románica, desarrollo el método intensivo de la claridad, pulo una imago mundi muy local, muy universal. Dentro del cáliz del sistema nervioso del Amor, surge la patología de la Belleza, curada con el fármaco de Conocimiento. Crece la terribilità de lo invulnerable intocado, y la piel sin motear del ciervo tiene en sus adentros un pequeño corazón de liebre, y si se afila y perfila la percepción, ya no se distingue, pues no son especies distintas, idea y sentimiento. Y si medito por caminos una mariposa aprieta su capuchón o burbuja con mis pensamientos.
Solo tú, amicus fidelis, sabes de estas cosas. Que la perla del collar de los Líbanos está en las líneas incipientes de las nubes tímidas, que hoy hace un buen día para quererse pues la oruga lenta es la gran patria, que es dulce el sabor del amor más que el vino y el aroma del perfume más que todos las esencias, que amaneció la galería de la belleza en la sonrisa irónica de nuestras mamás. Tú eres marqués de escenografías, corbatas y manías. Fumamos hasch allá en el pleistoceno en los antros de las morbosidades, reímos en discotecas ambiguas donde se rizaban las aguas del abismo, probamos gamos y saltamontes donde una amena danza cantaba dulce "ja, ja, ji, ji" Las Susanas y Marías eran chuches esparcidos por la mesa, nueces y cerezas que nos mordían la lengua. Pero plúmbea y fatigosa llegó la Edad del Invierno. Se inundó el cielo con un yunque sin simetría , prorrumpió la piel seca o venosa quemando el coral de tigres submarinos. Ahora somos dos soledades que piensan unánimes. Y no hablamos sino para relatarnos una lista de estupefacciones: griegos que no usan bufandas, medievales sin gafas, la excremental arquitectura de hoy, la música diarreica capitalista, el que abunden féminas feas o feítas o feúchas, las nunca femeninas féminas, el pulular de adolescentes mendaces y "piraos", el endiosamiento irracional del trabajo, las nubes elocuentes y el lenguaje natural de arenque que se usa, el aburrimiento o bostezo unánime de la muerte que nos causan nuestros coetáneos, el mero rebuzno ya ni ingenioso en que ha devenido la astronómica y galáctica incultura, el que vestirse bien o marranear bien sea un imposible, et caetera. Somos dos soledades unidas por el desdén o la jocunda melancólica. Como piratas de las novelas al abordaje, amigos. Como oponentes al ataque de los bárbaros, amigos. Como días domingo con visita al rastro, misal, misa y Bach, amigos. Como una plaga que anega garganta y pecho o una madriguera donde se refugia el castor, amics. La amistad es una playa donde dormir bien a gusto la eternidad, y un sótano clandestino donde la luna lujuriosa duerme su día, y un río de aguas tibias que empapa muslos rosáceos de pastorcillas, y una yerba que bordea las orillas del poema igual a como el amor bordea el río del deseo, y es -en fin- un labio de grisú a punto de agrietar el ánfora. Te agradezco, marqués de arrabales y tugurios, que recibas mi voz hosca, tensa, híspida, tosca, mucho agradezco la lluvia frambuesa cálida de tu ingenio propia del menos bondadoso Fouché así como tu cardenalato de luz que nunca convierte la vajilla en fregadero. Frente a la incontable brutalidad del destino, philia es una yedra, un Moscú que tocó Pushkin, esa bomba para volar Las Vegas, aquel rizado cabello que tan bien expresa el escultor, o el orquestal atardecer en Creta; amistad es Aretha Franklin de manera sexy, púrpura almendrada de luces y parteluz, ópera dentro del cubilete de nuestro Mare Nostrum, casta diva dentro de nuestra particular saloncito de té, los junios pensados en diciembre. Jamás cerebro humano menos dado a la amistad estuvo menos solo. Conozco mis altas potencias y la putrefacta usura humana -los hombres hacen daño-, pero en mi covachuela hiladas como espumas historiadas en palabras, conozco sinfín de tartajas y mandriles cuyo único e inútil mérito es el mimo memo que se dan, cutres que pueblan el mundo desde abajo. Menos tú y yo, querido, tal Etienne y Michel, tal Patroclo y Alejandro, tal ateo santo y lujurioso creyente. Es lúgubre, qué duda cabe, el crespón en la tachadura sórdida en el corazón que se ponen los hombres, o este sombrero loco de Occidente de suma de funcionariado, bestsellers, balconing y spa. La amistad es propiedad de iguales, sinónimo de lo sublime en pos del análisis de lo mejor, madre de la verdad al hilo y comento y crítica de la vida, una potencia perfecta que entroniza esa misma perfección. Por ello carecemos ambos de Facebook y afición a la multitudo. Por ello nunca nos enfadamos y blasfemamos pertot como mercantil y zascandil, vulgar y gilí, menos a los gatos. Ambos amamos a gatos y teólogos que piensan como gatos. Y enclaustrados en buhardilla, cual seres gatescos, a menudo nos platicamos. No todos los seres poseen similar temple, no todos los seres navegan su estela cual destino, no en todos los templos dos solitarios se sientan en el mismo banco como amigos fieles, Mauritius et Christianus nuestros nombres.
Disculpa estas palabras privadas que decido hacer públicas. Sabemos también del frío de las estrellas y el ocaso de los imperios, como tampoco no sabemos lo que supo el latino: amicus fidelis, protectio fortis, palabras de hierro al rojo escritas en el agua liviana, palabras de silencio bordadas al habla.
viernes, 31 de marzo de 2017
ABRIL
El mes menos cruel es abril. Natura se pone una falda tableada, y hay un verde sigiloso en los domingos, y la perfecta disposición de sus partes casi abrasa limes. Agradabilísimo verde de sol lunar, de hierba húmeda y cúpula de pino en la quimera de algo nunca convencional que resurge. Galicia con rojas y blancas y amarillas florecillas silvestres. Escalofrío mío de súbito enfebrecido: el mes menos cruel. Blanca oblea hacia su máxima fruición, razzia que no admite sino supervivientes, piel color olor de poma, luz que angelotes -salivando- roban a la noche, porque la noche acuchilla al pasto, porque la noche siempre ayuda a los audaces. ¿No es incitante la pose prostibularia de Natura? ¿ese nervio a doncel que desordena perfumes de duquesas? El latido sincopado del búho en mí también late. La misma navaja nos roza el sexo. Y la noche desparramando iguanas entre las imaginaciones. En primavera las albas adquieran esa calidad que vuelven inútil cualquier tipo de bisturí para descuartizarlas. No podemos vituperar las nalgas de Natura, son perfectas, nobles, perfectísimas. Vibra el ángel de los preceptos de la iglesia en los montes. Los violines se licúan en esta quieta transeúnte llamada "primavera". El Libro de Horas es un reflector sobre los ríos. Zumban avispas venidas de lejanas galaxias en el yelmo de las rosas. Hay un franco y dulce dormir de inmortalidad. Sí, las abejas son plebeyos versallescos que beben bourbon del seno abierto de las flores encarnadas. Las lagartijas salen de fiesta desde su habitación de hotel. Las ardillas adoran púberes piernas frutales. Los robles se adentran y agrietan en los adentros de terrosos pubis pelirrojos. El corazón helado de los pájaros es una cristalera que se rompe y hace una melodía menos que desabrida y fría, más de chapoteo y oráculo. Flâneur por la prosa carnosa de Natura mi mente distiende y dirime, sopesa y bien mide, boceta y acota el compás. Una mente lúcida en abril es indiscernible al de una nimphette. Tras la promiscuidad de los cuerpos el abedul es fruta real. Tras el apetito de vainillas verde se ordena el aire. Tras la liebre respira libre el amanecer. Y esa blusa roja que es la luna parpadeando con suma piedad. Y tensas espigas imantan recuerdos. Y la revolución del cielo estrellado es un objeto que piensa. Y la serena verdad se expresa mística en lo evidente. Oh alfalfa y ciruelas, raquíticos eternos, sol de infantes.
Noble el gesto del corazón que abril conduce. El amor une, concuerda, el odio separa, discuerda. Esa propensión sutil al amor es la que resume en castellano el vocablo "natura". Ese silencio de tornasoles y paraguas naranja es el que resume la antiquísima palabra "abril".
Noble el gesto del corazón que abril conduce. El amor une, concuerda, el odio separa, discuerda. Esa propensión sutil al amor es la que resume en castellano el vocablo "natura". Ese silencio de tornasoles y paraguas naranja es el que resume la antiquísima palabra "abril".
jueves, 30 de marzo de 2017
PETIT TRAITÉ D´ORNITHOLOGIE
No se osa pronunciar la palabra, dirimir su voz entre roquedales, crearla lentamente entre asfixias y loor de conversación, suspenderla de la punta de un lápiz, después en el pico de una abeja, posarla en la punta redondeada del florete que el moroso orfebre signa, ponerla en el vientre dormido de la amante, hacerla metales sinfónicos para contrapesar el eje helado del mundo, leerla en el libro de la historia y en la mente del pintor que es todo vegetal luz, verla en cualquier indistinto guante o glisando, volcarla sobre montes danzantes, perfilarla en el sueño cuando su bruma se parece a un desordenado pájaro tropical, traerla a la canasta del niño entre laurel, incienso y mirto, entre iglesia y desierto y anochecida, no, no se osa pronunciar. Es un reptil con baba violeta, es una muerta que yace indiferente, un poema -como aquí- a la buena de Dios, un sexo que escupe tarántulas y sabe a hormigas de plástico, es una palabra-anus, un anus donde nunca estará el digitus del angelus, una palabra-ortiga, que incendia de mierda la vida. Cálmate orate, que desbarras. Es una palabra anticuada, que chirría como un joven tuberculoso, como telefonino en aldea feudal. Si se pronuncia, mejor, infinitamente mejor, mejor por ser exactos à la Vienna´s Circle, si se usa la palabra el orbe se mueve con olas suaves, se mece al vaivén de ideas, si no se usa el orbe se mueve con agrios vientos y céreas tempestades, si se menciona parece oírse voz gomosa de búho, fieltro húmedo, asunción de adiposidades. Si se pronuncia se desdobla en palabras hembra como rigor o dignidad o vértigo a la altura, o se deduce de palabras varón como esencia, alma, pensamiento, destino. La palabra, no menos de siete letras, pesa. Nadie desea el peso, nadie desea la gravedad, se vuela con el fuselaje adherido al suelo. Hay que ser legible para todos, medir en subnormal -lo normal- Si la historia es una suma sucesiva de ruinas, la chatarrería, la basurera casi la llenamos toda ahora. Duro y maleducado: sois unos eternos menores de edad y vuestra soberanía es la de la laringe. Porfiad en la ciencias de la laringe, ufanos desconoced la ornitología. Porfiad. Porfiad alegres. Silenciad las palabras.
Una palabra que no se osa pronunciar: sabiduría.
Una palabra que no se osa pronunciar: sabiduría.
sábado, 25 de marzo de 2017
MUY MAL MEDIDO HAYKU
Niños jugando a cuidar el césped/
emocionado -él- no se toma en serio su labor/
a la par que la mala yerba es reprendido./
La noche tiene un sueño repleto de amigos.
emocionado -él- no se toma en serio su labor/
a la par que la mala yerba es reprendido./
La noche tiene un sueño repleto de amigos.
HOW MANY MOLES
Apuesto cuatro o cinco, pero mi presciencia sabe que son seis, tres ostensibles, tres extensibles (dicta simetría, tres reyes de Oriente, y tres en ese Occidente o mastín sin odio que resume la canción "jingle bells") Qué raro es el mundo; dos abombados Canadás en el finis terrae de Europa. Dos bombines que se pone Carlomagno y que hablan de seis -dicen brujos- menudos bombones. Si el amor es un interrogante que se pone al final de las oraciones del alma, los bombines en las carpas gemelas son justo las exclamaciones para poder leerlas. Un día paseaba mentalmente con Borges y recuerdo dos cosas, que si Alfonso o Adolfo, que si Dámaso o Alonso, que si banderillero entre toreros, y, caramba tú, el Tiresias suelta "loves misteries in souls do grow but yet the body is his book". Ser ciego acaso es ver simultáneamente el haz y envés del tapiz.
How many bajeles, filibusteros, fiadores, villancicos, honestos postulados constelados o axiomas estrellados en seis seres como mosquitos sin lumbre, cuántos yunques pitagóricos, hexágonos en la piel excelsior, dardos y ardillas menudas corriendo por los siameses bosques, silencios de rímel en un estanque ambarino, cuántas ácidas hormigas en las cabañas sioux, cuántos Sures en las Tebas, cuántos Nortes en las Atenas, cuántos pintores obsesivamente pintan el lienzo sin dejar un gramo sin colorear y es la verdad, cuántas triestinas trompeterías tropicales, cuántos reptantes sinusoides en el cúbico y joven mastín del oro.
Es un problema el azar matemático. Un orden de vivir es la sabiduría, un orden expresa la forma del poeta en la forma del poema, pero juraría mañana -acaso la omnisciencia- amanecerán en la playa marinos cojos. Ahora -seguro la luminiscencia- anochecen pececillos en las grutas submarinas.
How many bajeles, filibusteros, fiadores, villancicos, honestos postulados constelados o axiomas estrellados en seis seres como mosquitos sin lumbre, cuántos yunques pitagóricos, hexágonos en la piel excelsior, dardos y ardillas menudas corriendo por los siameses bosques, silencios de rímel en un estanque ambarino, cuántas ácidas hormigas en las cabañas sioux, cuántos Sures en las Tebas, cuántos Nortes en las Atenas, cuántos pintores obsesivamente pintan el lienzo sin dejar un gramo sin colorear y es la verdad, cuántas triestinas trompeterías tropicales, cuántos reptantes sinusoides en el cúbico y joven mastín del oro.
Es un problema el azar matemático. Un orden de vivir es la sabiduría, un orden expresa la forma del poeta en la forma del poema, pero juraría mañana -acaso la omnisciencia- amanecerán en la playa marinos cojos. Ahora -seguro la luminiscencia- anochecen pececillos en las grutas submarinas.
viernes, 24 de marzo de 2017
PALABRAS PARA SOFÍA
No el aullido interminable, a menos que encumbres tu patria hacia el indeseado olvido de los dioses. Tu ritmo es tu nombre, esa misma euritmia. Desprovisto de él puedes sentir pasión, amor incluso, velocidad y retórica, pero solo tu nombre es la luz grávida que sobrecarga, que despliega, que dona la vida ante tus ojos. Nobleza obliga. Igual a un viejo rollo que lee el esclavo con voz solípeda, tu juvenil sombra también está en Nínive, hay el empuje de tu rosada piel también en la flor exquisita, la savia del color de tus ojos está en el mirto. Si lees y estudias no caerás por barrancos helados, si llamas caer a la soledad. Ama, pero todavía no, pero no demasiado, si no es al alto nombre que eres, si no es al semejante maravilloso y único. Naciste recién en un siglo soberbio y estúpido (que trocó qualitas por quantitas), acaso no comprendas el evangelio de estar quieto, de no ser señalado sino por la virtud de la eminencia grandiosa, que nunca es transferible, que no sopesan ni disciernen las multitudes. Te lo digo ya: la ley de la grey no es sophia, ni bella ternura orfebre de agua de oro, la ley es la noche bajo la playa solitaria, los palacios submarinos bajo las vaguadas, la acordada piedad en el alma saturada de florida inteligencia, la imaginación del arte, el ars scientificorum que sopesa y bien discrimina. Mucho inunda corte y aldea los bárbaros mercachifles, los trapisondas mentecatos, las huestes de mandriles, sea pues tu alma la patria que te libere del vasallaje, sea tu alma patria contra los lacayunos y ruidosos del mundo.
No el mordaz aullido interminable, que nada significa; en las galerías de la memoria, en las avenidas interestaleres, en los intersticios de las lunas, filosofa una estrella, una esfera sin muros. Naciste. Que no te amurallen los vientos congelados de la noche, que no te extravíen los secos desiertos de los soles, ni te amanecen los gratos rostros de la miseria. Entre los dos océanos de la noche eres un pez luminiscente ahora con piel de guisante mañana con piel de níspero. Sea siempre tu piel aliento y pavesa, tensión y música, ola subida al viento, donde cundan con orden las palabras, y la forma recree el detalle en matiz. Seas Forma, Belleza y Bondad, meros riachuelos o gemelos de Inteligencia, meros nietos o ramitas de Sabiduría. Sea tu alma de aquellas pocas que Dios toca a mano. Sea tu alma patria contra el desdén del mundo.
El centro del universo es Sabiduría. Un deseo: que afirmen cuando yo sea compactamente muerto, un raro escritor, un poeta convicto, él, yo mismo, a ti, bebita, escribió un poema; digan, pasado el tiempo por cientos de clepsidras; él fue un caballero, ella fue una dama. Digan, hecha la vida crustáceo que se despereza moroso: leyeron para la gloria, vieron la luz bajo su aspecto de eternidad. Digan: no fue su carácter destino sino destino su ley.
No el mordaz aullido interminable, que nada significa; en las galerías de la memoria, en las avenidas interestaleres, en los intersticios de las lunas, filosofa una estrella, una esfera sin muros. Naciste. Que no te amurallen los vientos congelados de la noche, que no te extravíen los secos desiertos de los soles, ni te amanecen los gratos rostros de la miseria. Entre los dos océanos de la noche eres un pez luminiscente ahora con piel de guisante mañana con piel de níspero. Sea siempre tu piel aliento y pavesa, tensión y música, ola subida al viento, donde cundan con orden las palabras, y la forma recree el detalle en matiz. Seas Forma, Belleza y Bondad, meros riachuelos o gemelos de Inteligencia, meros nietos o ramitas de Sabiduría. Sea tu alma de aquellas pocas que Dios toca a mano. Sea tu alma patria contra el desdén del mundo.
El centro del universo es Sabiduría. Un deseo: que afirmen cuando yo sea compactamente muerto, un raro escritor, un poeta convicto, él, yo mismo, a ti, bebita, escribió un poema; digan, pasado el tiempo por cientos de clepsidras; él fue un caballero, ella fue una dama. Digan, hecha la vida crustáceo que se despereza moroso: leyeron para la gloria, vieron la luz bajo su aspecto de eternidad. Digan: no fue su carácter destino sino destino su ley.
martes, 7 de marzo de 2017
MI CONTRIBUCIÓN A LA REVOLUCIÓN COMUNISTA MUNDIAL
Corría mi acné por la cara y la adolescencia en las entrañas cuando, tras la atenta lectura de un panfleto de Lenin, con papel y boli pero sin bomba en la mano (guardaba y guardo digna memoria de mi abuelo, capitán de la Guardia Civil, temor reverencial a la autoridad de papá, y un gran cariño a mamá para que me educara sin visitas a la cárcel), decidí contribuir a la Revolución. Que alguien con catorce años -la edad de consentimiento sexual en el Vaticano es de doce- actúe, si fa no fa, con un siglo de retraso, no deja de señalar nuestro grado de instrucción particular y general. El grupúsculo que me admitió en sus filas, a Dios gracias, era bondadoso, en su presencia leche o agua mineral, pero nada de cerveza. Agradezco al comunismo extraparlamentario mi anterior y posterior vida abstemia (y a la burguesía provinciana otras evitaciones psicodélicas), pero, su falta de finezza literaria, y no así su ley seca, acabaron en un tris tras con un prosélito, con un camarada. El "pardillo" (o sea yo) tenía como cometido escribir informes casi policiales sobre cualquier acto político o cívico o cultural de la ciudad antirrevolucionaria (un cruce entre Lugo con Vic) Me lo tomé en serio. Pero ya se sabe que la prosa lírica púber cruzada con infatuación retórica y LOGSE, y ello sumado a una especie de Marx de manual comiquero, acaba con las convicciones de los más guerrilleros. Fue tal la purga o reprimenda al extenso informe de floripondios esdrújulos y metáforas rimbaudianas que ahí les dejé, y ahí deben seguir (eran creo ese tipo de personas que presumo con "creencias para toda la vida") Pero he de hacer una confesión retrospectiva; en mi única contribución a la revolución comunista mundial está mi más alta contribución a la historia mundial de la literatura, concretamente una frase en la que afirmaba "sin follar y sin leer qué será de nosotros". Después mi obra de escritor no ha hecho más que involucionar hacia una prosa plúmbea, franquista, densa y pedante. Pero ahí hablé al hilo de la dorada liviandad de las musas. Sobre el contenido de la proposición veinte años después mucho descreo de una parte de la copulativa (precisamente de ésa) y más se alimenta de sí misma y con cuánta pasión la otra. De alguna manera mi barroquismo e impericia de escriba me acercó a Nozick, Raymond Aron, Popper, Von Mises, Hayeck, Berlin, Mill, Russell, también a De Maistre, Bonald, Burke (un ser absolutamente excepcional), hasta llegar al gran y asombroso Escohotado de Los enemigos del comercio -obra española y de autor español para leer, esta sí, con lápiz y boli- ,en fin, a toda la selecta familia del pensamiento diestro (altamente dispar, solo de ver tantas especies de liberales uno se abruma) que los representantes políticos por lo que dicen ampliamente ignoran (el único al que se le notan estas lecturas es a Vidal Quadras) Hay vida más allá de Gramsci. Si la literatura me sacó muy jovencito de la izquierda me apena cuánta literatura lleva a la izquierda. La melaza cultural progresista invade como un virus las cosmovisiones alternativas. Agradezco al azar -por desgracia la educación en el instituto era bananera y un mero lavado de cerebro pujolista-mis intereses hacia lecturas solventes, sin misticismo ni sofistería ni ilusión ni irracionalidad económica. Tiendo a ciertas ideas esperpénticas, pero las bases sólidas están. Proletarios del mundo, acudid a la biblioteca. (INCISO: la derecha, va de suyo, debiera ser especialmente culta; se tiene la impresión, que derecha inculta abunda y usa de souvenir o cachivache a la muy minoritaria culta. Parece ello el expreso imparable de la contemporaneidad, esa necesidad inherente a todo de su show y colorines, de dar las ideas en píldoras o barbitúricos. Menos colorín y más latín, dicen sabiamente los que saben. FIN DEL INCISO)
DEMOCRACIA Y CALIDAD ET CAETERA
Vano mencionar las virtudes democráticas. La democracia gestiona conflictos sin guerra civil, es decir, se idea un tinglado muy sapiente en que la oposición a su majestad tiene la misma legitimidad que el gobierno de su majestad. Además hace de la tensión y la violencia, de la lucha y el odio fratricida o cainita, una suerte de institucionalización real y simbólica que muchísimo la alivia y vehicula, la amortigua y desconcentra. E incluso temerariamente afirmaría, en plan democracia lo mismo que una panacea amorosa adolescente, que los recursos y los poderes, unos mejor se distribuyen, otros mejor se contrapesan. La democracia, si, pese a sus ideas nada infelices ni mediocres, si, suponiendo que las ideas no mediocres se imponen a las mediocres por selección histórica intelectual, no ha dejado de ser en el terrario o jardín de la historia flor exótica, amén de flor efímera. Y nunca, en ningún momento, flor universal. Su desvirgamiento o desfloramiento es otra de nuestras aficiones humanas. Democracia es delegar soberanía los representados en representantes para que nos representen, y si nos defraudan, en otros delegamos (sin disparar un solo tiro) La cosa, bien pensada, con lo brutos que somos, no está nada mal. Y al igual que hay filetes o autos con mayor o menor calidad, hay grados de excelencia o virtud en la calidad de la democracia. Y la carga de la prueba recae en nosotros, creo que muy principalmente, en nuestro grado o calidad de soberanía y deliberación intelectual. Este creo es el quid de la calidad de la democracia, la calidad del cerebro y razón de los gobernados. De ahí el chiste de Churchill acerca de que el único argumento incontestable contra la democracia consiste en hablar cinco minutos con el votante medio (en el mundo de hoy hay que añadir el oír cinco minutos al político medio o alto o altísimo) Si no nos educamos cultural e intelectualmente somos carne de populismos, de manipulación, de elección trunca o indeseable, de, en resumidas cuentas, autopunición, pues obraremos en un marco real con menos margen de libertad.
Lo anterior es lo que me dice mi cabecita racional. Pero a posteriori asoma el perplejo delirante que habita en toda cabecita de este mundo podre. Y entonces observo estupefacto y pensando de qué sórdidas y grasientas covachas, de qué insidiosas y aceitosas cochambres, de qué fritanga de bichos bulbosos con delirium tremens ha salido todo, y, como una estrellita o candil, oigo voces, veo muertos, que dicen "Logse", "Logse", y ya todo se comprende, oigo "subsaharian university typical spanish", caramba caramba, veo corruptos desde el chófer que lleva al rey hasta el rey mismo, y, cuánto se comprende. Y por otra parte esa estafa de morcilla con alfalfa del deporte, y la música decibélica satánica, y nuestra cazurrería hispánica feudal hecha mitad de antiilustrada afición al puterío y mitad olímpico desprecio, casi legendario y connatural animadversión, a la inteligencia. Somos, en general y en particular, y valga la hipérbole, lo que nos merecemos, la tele-detritus campa y no escampa porque nos encanta. Una de dos, o los españoles pudiéramos ser orquesta sinfónica pero preferimos la pandereta, o, que es lo que creo, ante un arpa o un violín nos pasa como a mí ante un tratado de topología algebraica así, que, hala, a tocar la pandereta. Nuestro mito y daimon y tótem es Torrente, que le vamos a hacer. Y otra paradoja; la cultura española, siendo como es una de las más ilustres del patrimonio mundial, y poco exagero, es desconocida por los españoles con generosidad, también con orgullo y desparpajo, con pachorra Mariana. Ante esto, yo, que amo mi patria (a fuer de ser sinceros no amo ya más que mi única patria, a saber, mi biblioteca), se me dispara una bilis mitad melancólica mitad despreciativa ante mis compatriotas. En fin, de imperio de Occidente a campeones de futbolín. ¿España? Demasiados retrocesos o, como diría Benjamin de la historia, demasiados escombros a nuestras espaldas. A veces me aburre España. También me aburre Europa.
Y pienso que sin soberanía educativa, sin soberanía racional (lo relevante no es ser racionales sino capaces de razonar, con argumentos claros y perspicuos, acceder a la madurez o mayoría de edad de la razón), sin soberanía deliberativa, sin una mente de luxe como imperativo moral, todo decae, declina, se corrompe, democracia incluida o el sumsum corda. Debemos ensanchar nuestra minúscula capucha con el conocimiento. Debemos llenar y formar nuestra mente para evaluar, pesar, medir y discriminar. Debemos que lo mejor se incorpore a nuestra mente, que lo mejor se mezcle en nuestra mente, debe la mente aspirar a cosmovisión (dentro de las posibilidades o límites intrínsecos, pero no sin ambición y esfuerzo) Una mente solo se educa con aplicación. El ludismo educativo es no educativo. Incluso, aunque parezca desbarrar, la sensibilidad y el gusto se educan, porque idea y emoción son contrapuntísticos. La distribución jerárquica de especies, entes y saberes es la naturalidad de lo que hay y debe haber (de ahí mi admiración al deporte de élite y la belleza clásica porque enseñan la dificultad de lo mejor, porque implícitamente enseñan a buscar y admirar lo selecto, que siempre es propiedad de una minoría) El desear lo mejor y elevarnos nosotros mismos, el aprender de lo mejor y renunciar a lo peor (la intolerable vulgaridad o medianía) es la fuerza motriz del orden natural ideal. La cuestión no reside en odiar a los aristócratas o gente de pecunio (tema baladí) sino en amar y elaborarse para ser un aristócrata de espíritu (y valga cierta simpleza y puerilidad en la expresión antecedente) Si en cada mente de demócrata hay bajura, la democracia se abajará. Y también a la inversa. Las sociedades creo propenden a colapsar cuando se asienta en su alma la radicalidad, la pobreza, la ignorancia, la corrupción. Pensemos de los cuatro elementos mencionados cuáles tenemos y cuáles no. Creo debemos estar solos para saber leer. Y saber estar solos para saber estar en compañía. Y buscar la gloria de un long désir de duré. Creo que si no estamos abocados a ser no más que catetos tabernarios. Nadie te ordena ser un bluf de las catacumbas. Con leer dos o tres buenos libros bien a la semana ya se avanza una barbaridad. Nadie te ordena ser un podre ineducado. Incluso en las vidas más duras y difíciles o embrutecidas hay claras posibilidades de descomprensión. Hay que estudiar esas mentes parciales que representan mentes completas, y reverenciar al genio pues existe genio en nuestros adentros. El doloroso secreto de la humanidad es su expresión mutilada. Hay que honrar ese gránulo infinito de nuestra mente delicada y robustísima a la par. Lo soberbiamente feo y estúpido nos derrumba. Magnificente y majestuoso se incrementa el espíritu cuando profetiza, tal un propósito, su fuga hacia las formas del conocimiento, su camino hacia la opinión analizada. La discrepancia en un debate amable e informado es democrática civilización, la autoimposición de la telebasura es barbarie. Despierta y lee, dijo el filósofo. No debemos añadir ni una sola palabra más.
Lo anterior es lo que me dice mi cabecita racional. Pero a posteriori asoma el perplejo delirante que habita en toda cabecita de este mundo podre. Y entonces observo estupefacto y pensando de qué sórdidas y grasientas covachas, de qué insidiosas y aceitosas cochambres, de qué fritanga de bichos bulbosos con delirium tremens ha salido todo, y, como una estrellita o candil, oigo voces, veo muertos, que dicen "Logse", "Logse", y ya todo se comprende, oigo "subsaharian university typical spanish", caramba caramba, veo corruptos desde el chófer que lleva al rey hasta el rey mismo, y, cuánto se comprende. Y por otra parte esa estafa de morcilla con alfalfa del deporte, y la música decibélica satánica, y nuestra cazurrería hispánica feudal hecha mitad de antiilustrada afición al puterío y mitad olímpico desprecio, casi legendario y connatural animadversión, a la inteligencia. Somos, en general y en particular, y valga la hipérbole, lo que nos merecemos, la tele-detritus campa y no escampa porque nos encanta. Una de dos, o los españoles pudiéramos ser orquesta sinfónica pero preferimos la pandereta, o, que es lo que creo, ante un arpa o un violín nos pasa como a mí ante un tratado de topología algebraica así, que, hala, a tocar la pandereta. Nuestro mito y daimon y tótem es Torrente, que le vamos a hacer. Y otra paradoja; la cultura española, siendo como es una de las más ilustres del patrimonio mundial, y poco exagero, es desconocida por los españoles con generosidad, también con orgullo y desparpajo, con pachorra Mariana. Ante esto, yo, que amo mi patria (a fuer de ser sinceros no amo ya más que mi única patria, a saber, mi biblioteca), se me dispara una bilis mitad melancólica mitad despreciativa ante mis compatriotas. En fin, de imperio de Occidente a campeones de futbolín. ¿España? Demasiados retrocesos o, como diría Benjamin de la historia, demasiados escombros a nuestras espaldas. A veces me aburre España. También me aburre Europa.
Y pienso que sin soberanía educativa, sin soberanía racional (lo relevante no es ser racionales sino capaces de razonar, con argumentos claros y perspicuos, acceder a la madurez o mayoría de edad de la razón), sin soberanía deliberativa, sin una mente de luxe como imperativo moral, todo decae, declina, se corrompe, democracia incluida o el sumsum corda. Debemos ensanchar nuestra minúscula capucha con el conocimiento. Debemos llenar y formar nuestra mente para evaluar, pesar, medir y discriminar. Debemos que lo mejor se incorpore a nuestra mente, que lo mejor se mezcle en nuestra mente, debe la mente aspirar a cosmovisión (dentro de las posibilidades o límites intrínsecos, pero no sin ambición y esfuerzo) Una mente solo se educa con aplicación. El ludismo educativo es no educativo. Incluso, aunque parezca desbarrar, la sensibilidad y el gusto se educan, porque idea y emoción son contrapuntísticos. La distribución jerárquica de especies, entes y saberes es la naturalidad de lo que hay y debe haber (de ahí mi admiración al deporte de élite y la belleza clásica porque enseñan la dificultad de lo mejor, porque implícitamente enseñan a buscar y admirar lo selecto, que siempre es propiedad de una minoría) El desear lo mejor y elevarnos nosotros mismos, el aprender de lo mejor y renunciar a lo peor (la intolerable vulgaridad o medianía) es la fuerza motriz del orden natural ideal. La cuestión no reside en odiar a los aristócratas o gente de pecunio (tema baladí) sino en amar y elaborarse para ser un aristócrata de espíritu (y valga cierta simpleza y puerilidad en la expresión antecedente) Si en cada mente de demócrata hay bajura, la democracia se abajará. Y también a la inversa. Las sociedades creo propenden a colapsar cuando se asienta en su alma la radicalidad, la pobreza, la ignorancia, la corrupción. Pensemos de los cuatro elementos mencionados cuáles tenemos y cuáles no. Creo debemos estar solos para saber leer. Y saber estar solos para saber estar en compañía. Y buscar la gloria de un long désir de duré. Creo que si no estamos abocados a ser no más que catetos tabernarios. Nadie te ordena ser un bluf de las catacumbas. Con leer dos o tres buenos libros bien a la semana ya se avanza una barbaridad. Nadie te ordena ser un podre ineducado. Incluso en las vidas más duras y difíciles o embrutecidas hay claras posibilidades de descomprensión. Hay que estudiar esas mentes parciales que representan mentes completas, y reverenciar al genio pues existe genio en nuestros adentros. El doloroso secreto de la humanidad es su expresión mutilada. Hay que honrar ese gránulo infinito de nuestra mente delicada y robustísima a la par. Lo soberbiamente feo y estúpido nos derrumba. Magnificente y majestuoso se incrementa el espíritu cuando profetiza, tal un propósito, su fuga hacia las formas del conocimiento, su camino hacia la opinión analizada. La discrepancia en un debate amable e informado es democrática civilización, la autoimposición de la telebasura es barbarie. Despierta y lee, dijo el filósofo. No debemos añadir ni una sola palabra más.
domingo, 26 de febrero de 2017
APIUM VOLANT
Salvemos a las abejas, afirma corsario verde, en total acuerdo contrario, que yo mi vida, el montón de rameras abejas doy a cambio de una parataxis cual elipse de humo historiada con memoria de burbujas y tul, a cambio de las p... abejas ofrecería un orbe sin asomo de puer technologicus ni en los orientes ni occidentes. Salvemos el lenguaje, que apium volant, pues dado que mente no difiere de lenguaje (pensamos con palabras), pues dado que si se achica el diámetro del lenguaje asimismo mengua el volumen de realidad, me parece él especie zoológica en casi extinción menos indigna de patrullas de salvamento. A menos claro que se crea o suponga o presuponga que la vida mental o ars mentis es tan insoportable que la única manera de soportarla es, literalmente, evitarla, a menos que se crea (por sus obras les conoceréis) que el lenguaje en lugar de ser, digamos, búsqueda e inquisición de lo verdadero a través de lo bello y sapiencial, o arte recurrente de razón mit finezza, de geometrie mit mística, es otra cosa, por poner un ejemplo, impericia de conciencia barbarizada. El lenguaje no es papa frita ni aceitoso sardina en lata, es el medium o intrumentum con el que alcanzamos nuestra soberanía como humanos. Las palabras tienen una originalidad inequívocamente profunda, abisal, una laxitud en cuyos patrones nos podemos elaborar bien o embrutecernos, una herramienta que puede ser maza o dorada estatuaria. La burricie o mansedumbre de espíritu es electiva; solo consiste en negar lo mejor , negligir el bo. No asumir y no habitar lo mejor es el invierno. El invierno es el rincón del bar de la mente oscuro y vacío. El invierno es la sangre grasienta y no paulina. Es verano la mente limpia y viva como un puma saltando por campos nevados, y también verano es la ínsula clemente de los prados versallescos, o el paño ilíaco de la carne blanca, y la húmeda piel de abeja en la luz, y la nocturna gloria de los vocablos estéticos, y los gatos de mimbre a cuya sombra los seres se hacen silencio. Sin lenguaje el mundo es una playa larga y negra, muy obscura. Con lenguaje el mundo es gloria, magnificencia, y meditada ternura el deleite de la primavera. El mundo sucio solo piensa en engordar la bestia de las palabras-dinero, solo piensa en pienso y no en sólidos nutrientes. Mi intransigencia hacia esta grotesca y mediocre civilización de horteras no puede ser mayor; así ese Trump a quien le metería plomo derretido por el culo como a un tití maricón, hasta los fantoches tuercebotas de ideas slogan. Qué pueril, mendaz mundo hemos hecho, qué mal mundo es el mundo, y como ya lenguaje y sabiduría son términos que ni se osa pronunciar. Al alba cada mañana me levanto y, a horcajadas, defeco y orino contra la Realidad y el Orden, contra este vetusto caserón resquebrajado o imperio donde los jazmines perdieron su jardín. Sueño con un lenguaje de ébano y canastas de oro, con una breve casa de hierba y pureza, con que no todo sea estupidizarse oliendo boñigas y televisión. O todo gira, o todo cambia, o todo muta, o al fin hacemos la ácrata revolución individualista del estudio y los libros, o nos subimos a la columna como Simón el estilita, o nos enclaustramos en covacha hasta la búdica iluminatio, o te encierras en biblioteca a la busca de lenguaje y ciencia,o el expreso de este orbe sin metron, este agigantado monstruo, tendrá ya la velocidad de escape justo para ir a la órbita cementerio (para estar al día, más que el New York Times o los bloggers, es mejor informarse con el Apocalipsis)
Claro que placen abejas y orugas y salamandras, claro que la loca geomancia conduce a una desastrada zoología, pero denunciemos esa apicultura verbal o cognitiva que nos hace vivir o pensar con ideas memas forradas con boberías y envueltas en un imbécil papel de regalo. Parezco Savanarola, pero si la multitud no se sigue la hacienda se consigue. Vale.
Claro que placen abejas y orugas y salamandras, claro que la loca geomancia conduce a una desastrada zoología, pero denunciemos esa apicultura verbal o cognitiva que nos hace vivir o pensar con ideas memas forradas con boberías y envueltas en un imbécil papel de regalo. Parezco Savanarola, pero si la multitud no se sigue la hacienda se consigue. Vale.
miércoles, 22 de febrero de 2017
PLURALES DISCREPANCIAS DE TIPO UNIVERSAL
i. Al igual que el obispo de Corpus Christi considero vesanía que los trenes crucen campos, y que los facebooks crucen mentes en loor de erial y disturbio, y que contubernio de Judas sean asambleas ciudadanas. Yo soy agropecuario. Y aunque sé que la vida no es noble ni buena tampoco es la cosa hacer del lavabo de caballeros reino potatorio o lecho fornicatorio. O mandril o universitario, tanto monta monta tanto. ¡Ea! ¡triscando las cabras por veredas y ayuntamientos que difaman la fe de mis padres! Veras y verdaderas ganas de huir, pero que muuuuu lejos, ante esta república de verdulería joven y de arcontes de la farándula. Si se sabe que vida es insecto no noble y agusanado, si sábese, a qué confirmarlo. Sin podemos, sin preservativos, no hay paraíso.
ii. Pero yo, que callo ante el espectáculo avulgarado, a la locura eugenésica de los bah y hurra del cómic, a la mamarrachada de astrólogos políticos, libremente no callo, y gozoso me asiento y me someto, ante la libérrima ley de la mayor bondad, ante la inquisición de la razón, ante la búsqueda de lo verdadero por el camino de lo bello, ante la lustrosa e ilustrada mayor inteligencia, ante el fulgor de la insigne sabiduría. En pos del conocimiento perdimos mucha sabiduría, en pos de la información perdimos mucho conocimiento. Y ahora el Todo es una Era de Liliputienses Orangutanescos, una medievalia trapisonda de promiscuos pazguatos y orgullosos tontolabas. La voz es indiscernible del rebuzno, el rebuzno indiferenciable de los labios. ¿Por qué la piel hermosa como piel de guisante se torna en carne de botellón? ¿Por que la melodía de violines rosáceos en regeaton? ¿por qué el maquillaje de Mercadona nunca en Christian Dior? Que duda cabe que la vida devasta (me lo advierten perspicuamente el cura del pueblo y el señor obispo) ¿Acaso no fuera solución ahuyentar de la mente todo perfume novicio, o novísimo o novel, y volver al cubil o latreba de aldea, contra discoteca combatiendo? ¿No es este mundo inmundo orondo indigno de memoria en un futuro, promesa sin futuro en un presente? Pero persistiré, continuaré y no rendiré. Porque el mundo no ha de ser una serie de filas o pasillos con camas de hospital, ni una serie de nichos superpuestos donde el difunto solo vive a bocanadas. Porque aunque este expreso nos conduzca al Inferno, yo persistiré, no me rendiré, y me sumaré a la Ley, que fue la religión de mis papás, y la viva felicidad del estudio, y el pensamiento que se convierte en un gesto sereno y firme, y en la educada calidad de las noches, porque sé que en mí vive lenguaje claro en razón exacta, y vive el juicio de los mejores, y jamás la ley de la grey, y el ojo oblongo que no permite ametrallar guarderías, y la predisposición o disposición de Temístocles (o de Platón) de sumirme en una Justicia en cuya cúspide se asienta y gobierna el Bien. Que estas palabras tecnófobas crucen el mar de ceniza y cieno de la interné.
ii. Pero yo, que callo ante el espectáculo avulgarado, a la locura eugenésica de los bah y hurra del cómic, a la mamarrachada de astrólogos políticos, libremente no callo, y gozoso me asiento y me someto, ante la libérrima ley de la mayor bondad, ante la inquisición de la razón, ante la búsqueda de lo verdadero por el camino de lo bello, ante la lustrosa e ilustrada mayor inteligencia, ante el fulgor de la insigne sabiduría. En pos del conocimiento perdimos mucha sabiduría, en pos de la información perdimos mucho conocimiento. Y ahora el Todo es una Era de Liliputienses Orangutanescos, una medievalia trapisonda de promiscuos pazguatos y orgullosos tontolabas. La voz es indiscernible del rebuzno, el rebuzno indiferenciable de los labios. ¿Por qué la piel hermosa como piel de guisante se torna en carne de botellón? ¿Por que la melodía de violines rosáceos en regeaton? ¿por qué el maquillaje de Mercadona nunca en Christian Dior? Que duda cabe que la vida devasta (me lo advierten perspicuamente el cura del pueblo y el señor obispo) ¿Acaso no fuera solución ahuyentar de la mente todo perfume novicio, o novísimo o novel, y volver al cubil o latreba de aldea, contra discoteca combatiendo? ¿No es este mundo inmundo orondo indigno de memoria en un futuro, promesa sin futuro en un presente? Pero persistiré, continuaré y no rendiré. Porque el mundo no ha de ser una serie de filas o pasillos con camas de hospital, ni una serie de nichos superpuestos donde el difunto solo vive a bocanadas. Porque aunque este expreso nos conduzca al Inferno, yo persistiré, no me rendiré, y me sumaré a la Ley, que fue la religión de mis papás, y la viva felicidad del estudio, y el pensamiento que se convierte en un gesto sereno y firme, y en la educada calidad de las noches, porque sé que en mí vive lenguaje claro en razón exacta, y vive el juicio de los mejores, y jamás la ley de la grey, y el ojo oblongo que no permite ametrallar guarderías, y la predisposición o disposición de Temístocles (o de Platón) de sumirme en una Justicia en cuya cúspide se asienta y gobierna el Bien. Que estas palabras tecnófobas crucen el mar de ceniza y cieno de la interné.
sábado, 28 de enero de 2017
AUTOBIOGRAFÍA DEL AMOR
El amor es aquella percepción extraordinaria de lo único,
la idea de lo excepcional vuelto sentimiento,
lo racional convertido en fúlgura, lo real en trallazo,
que a menudo, y a diferencia del arte, se corrompe
pues su naturaleza es lo corruptible, mudable y caduco.
Que el Amor, joven sol, es o deviene noche híspida y hosca,
desorden como una casa con las cortinas ardiendo,
luna torpe como la ternura mecanizada.
Que el Amor es hijo de un padre perroflauta, pasota, pobre, bondadoso,
e hijo de una madre sádica, una rubia pija y lujosa, rica e inmoral.
Del linaje de la Riqueza del Amor vienen las fosforescencias y el oro.
Del linaje de la Pobreza del Amor nace una llama que no arde y el barro.
Pudieras o pudieses creer que tu montura son los corceles huracanados del viento,
pero todo es cual un Ícaro cuyo destino es esa estrella torcida que roe una alimaña.
Que el Amor es panorámica de una montaña que se achica al ascender,
niebla sin aire que se engolfa en las sensibilidades multitudinarias,
trama que muta a muda ceniza, encantamiento y ascua que muda
a sevicia no por lo común dulce, a gracia sin gracia, a gracia -casi desgracia-
de casa con prole y horario de oficina. Que suele llamarse Amor
a la costumbre de dos egoístas soledades, de dos acabadas soledades conformistas,
que prácticamente nunca es Amor la unión de dos excelentes seres humanos
pues, si fueses así o así fuese, Amor ni fenecería ni en mal fenecería.
Acaso mi doctrina sea poco esclarecida y sabia,
lugar tópico como mano que se cierra,
muy seguramente me invista con toga que no merezco.
Permítanme una confesión. He vivido sin Amor,
no fue mi afán o destino morder el jugo de Eros.
Nadie logró o logrará en mí o yo en ella inmiscuirme, a nadie
permitiré abrir las puertas de mi biblioteca.
Para mi Amor es un "ni existe todavía ni existirá nunca".
Y me pasma, es asombroso, la de trenes desembocados,
y la de sentires diluidos en la contemplación,
y la de rojísimas memorias y tremebundos affaires que os causan.
Me pasma. Es asombroso. Yo miro el Hecho del Amor
como un físico ve el Hecho del Universo; y no sin alguna razón
hay o hubieses analogías, paralelismos entre ambas mecánicas y
sinestesias, entre ambos movimientos de péndulo y mareas y contramareas,
entre el big-bang y el bing-crunch y el haceros sangre y las reconciliaciones.
Es asombroso. Que el Amor tiene una veta de Santa Teresa o Alfa Centauri
y otra de navajeo yonqui suburbial. Qué de asombroso es.
Que el Amor se parece a un tenso silencio en una mañana de hospital
un día de huelga revolucionaria. Se parece a un solitario seminarista
que traduce el Ars Amandi una noche de Fin de Año. Semeja
un Platón de Mondoñedo pleno de erotismo agropecuario.
Pero en Amor, permítanme la confesión, ni subo ni subiré.
Solo amo estudiar y el arte, una forma no perecedera de amor.
Llamadme meapilas, cagapoquito, enciclopedista, ilustrado,
cobarde o haragán. De esa nave yo no sigo su estela.
Falso poeta o falso arqueólogo mientras vosotros vivís
yo me quedo en casa dichoso repasando viejos legajos y mamotretos.
Egoísta bien lleno de pus podéis si os place llamarme.
Pero de alguna manera sigo siendo aquel niño
que unas navidades yendo de la mano de papá y mamá
éstos se despistaron y me extravié. Niñito perdido en la ciudad
populosa en las callejuelas del destino hallé refugio en
la ciencia de la biblioteca. En mis adorados papás. Qué más pedir.
De todo ello me ha quedado,
un trato acaso voraz con la melancolía,
el refugiarme en la quimera de las hadas de agua,
el sexo íntimo en el légamo de las morbosidades,
un lugar bajo la bóveda de la iglesia;
de todo ello infiero me ha quedado
el amor a los seres gatescos,
a los teólogos medievales,
a cualquier animal que ataque a la llamada de la Belleza,
y una intratable, casi imposible propensión a la misantropía.
la idea de lo excepcional vuelto sentimiento,
lo racional convertido en fúlgura, lo real en trallazo,
que a menudo, y a diferencia del arte, se corrompe
pues su naturaleza es lo corruptible, mudable y caduco.
Que el Amor, joven sol, es o deviene noche híspida y hosca,
desorden como una casa con las cortinas ardiendo,
luna torpe como la ternura mecanizada.
Que el Amor es hijo de un padre perroflauta, pasota, pobre, bondadoso,
e hijo de una madre sádica, una rubia pija y lujosa, rica e inmoral.
Del linaje de la Riqueza del Amor vienen las fosforescencias y el oro.
Del linaje de la Pobreza del Amor nace una llama que no arde y el barro.
Pudieras o pudieses creer que tu montura son los corceles huracanados del viento,
pero todo es cual un Ícaro cuyo destino es esa estrella torcida que roe una alimaña.
Que el Amor es panorámica de una montaña que se achica al ascender,
niebla sin aire que se engolfa en las sensibilidades multitudinarias,
trama que muta a muda ceniza, encantamiento y ascua que muda
a sevicia no por lo común dulce, a gracia sin gracia, a gracia -casi desgracia-
de casa con prole y horario de oficina. Que suele llamarse Amor
a la costumbre de dos egoístas soledades, de dos acabadas soledades conformistas,
que prácticamente nunca es Amor la unión de dos excelentes seres humanos
pues, si fueses así o así fuese, Amor ni fenecería ni en mal fenecería.
Acaso mi doctrina sea poco esclarecida y sabia,
lugar tópico como mano que se cierra,
muy seguramente me invista con toga que no merezco.
Permítanme una confesión. He vivido sin Amor,
no fue mi afán o destino morder el jugo de Eros.
Nadie logró o logrará en mí o yo en ella inmiscuirme, a nadie
permitiré abrir las puertas de mi biblioteca.
Para mi Amor es un "ni existe todavía ni existirá nunca".
Y me pasma, es asombroso, la de trenes desembocados,
y la de sentires diluidos en la contemplación,
y la de rojísimas memorias y tremebundos affaires que os causan.
Me pasma. Es asombroso. Yo miro el Hecho del Amor
como un físico ve el Hecho del Universo; y no sin alguna razón
hay o hubieses analogías, paralelismos entre ambas mecánicas y
sinestesias, entre ambos movimientos de péndulo y mareas y contramareas,
entre el big-bang y el bing-crunch y el haceros sangre y las reconciliaciones.
Es asombroso. Que el Amor tiene una veta de Santa Teresa o Alfa Centauri
y otra de navajeo yonqui suburbial. Qué de asombroso es.
Que el Amor se parece a un tenso silencio en una mañana de hospital
un día de huelga revolucionaria. Se parece a un solitario seminarista
que traduce el Ars Amandi una noche de Fin de Año. Semeja
un Platón de Mondoñedo pleno de erotismo agropecuario.
Pero en Amor, permítanme la confesión, ni subo ni subiré.
Solo amo estudiar y el arte, una forma no perecedera de amor.
Llamadme meapilas, cagapoquito, enciclopedista, ilustrado,
cobarde o haragán. De esa nave yo no sigo su estela.
Falso poeta o falso arqueólogo mientras vosotros vivís
yo me quedo en casa dichoso repasando viejos legajos y mamotretos.
Egoísta bien lleno de pus podéis si os place llamarme.
Pero de alguna manera sigo siendo aquel niño
que unas navidades yendo de la mano de papá y mamá
éstos se despistaron y me extravié. Niñito perdido en la ciudad
populosa en las callejuelas del destino hallé refugio en
la ciencia de la biblioteca. En mis adorados papás. Qué más pedir.
De todo ello me ha quedado,
un trato acaso voraz con la melancolía,
el refugiarme en la quimera de las hadas de agua,
el sexo íntimo en el légamo de las morbosidades,
un lugar bajo la bóveda de la iglesia;
de todo ello infiero me ha quedado
el amor a los seres gatescos,
a los teólogos medievales,
a cualquier animal que ataque a la llamada de la Belleza,
y una intratable, casi imposible propensión a la misantropía.
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