domingo, 7 de mayo de 2017

NOCHE

La noche se agrupa y reúne. Una felicitas latina se aviene a su ritmo de tortuga, a sus brazos de mar dentro de imperiales submarinas cuevas de ébano. Tan feliz, tan lleno el gato fúlgido de su oro de felicidad, que solo deseo gritar sí, un gran Sí vitalista, entre sauces rientes y sonrisas de sauce. El mar de esta noche es bella plata de un búho que madura tras el atardecer. Bello el amor en la ribera floral de la noche, cuando el aire se llena de peces invisibles y mucho, mucho duermen las aves del cielo.

Bello el desordenado cumpleaños de la noche, esa luz de sésamo oscuro y exclusivamente real que nunca derrota a la soledad. En el verdor subterráneo, en las raíces de las antiguas noches de bisonte, en la espuma de Saturno, en los dioses embrujados por las palabras y el deseo, en la selva de sus pezones como granos de café, en el concatenando y conbesando de su grana y rosa obscura, en el conminando el alma tocuyana, en la aquietada meretriz de mar rubia que cierra su rímel, subsistes noche. Y en el duro tronco del falo puertas adentro, y el tallo de hierba entre los dientes, y en el joven cuerpo de ella bañándose joven en el río como un poema de Calímaco, y en esas ideas que son lepidópteros de lino y bailan, y en el membrillo azul de las cartas dieciochescas, y en el hurgarse y lastimarse de los labios que muerden, y en el ramito de espliego entre las páginas perdidas de los Psalmos, y en el silbar crepuscular de ojos inteligentes, y en gemir de caricias, y en el curuxo de agua de rosas y agua de oro, y en el sexus de vitriolo joyoso de la crin discotequera de Helena, y en el biombo lunar que tapa los acantilados, y en la sinfonía de la guerra, y en el tenderete de un bar de Argelia donde piensa el muslim, y en Aquel con uñas de malaquita y que se pinta las uñas con polvo de oro y que resucita a muertos y vivos, y en el Webster Dictionary por supuesto, y en los vampiros que expresan otro mundo y nos clavan afiladas agujas. En estos accidentes la sustancia del carpe noctem subsiste.


Las disposiciones de la Noche (N.) son definitivas y testamentarias. Nada vale el lánguido reino de la virtud o las creaciones de placer del vicio. Contra el pecado y penitencia de la luz el cielo sin infierno de la N.. La N. descarrila trenes que cruzan solares meridianos y subsume el torbellino ajetreado de comercios, parlamentos y computadores en cubiletes de parchís. Pero ahora, por contraste, más y más acuso al día. Je acuse su ignorancia turbocapitalista  dineraria, los rebuznos que , bajo el sol inclemente, en forma de dicterio usa el think-faster, el pulular por bares y cócteles insoportables horrores de Occidente y Oriente, de Sudeste y Sudoeste, la tele hueca del que adviene y origen del burócrata, el profesor platónico bobo que llena el vacío con vacío, el que se llame "apartamento" a lo que, con propiedad y puridad, es un nicho, el agua de las cañerías que mata con microbios y bacterias a los intestinos no silvestres, el indocto afeitarse, la emoción irracional por Leviatán, el desaforado supermercado de la política populista (hoy universal), el imbécil Zara con su euforia perpetua, ese mito gelatinoso y memo llamado "psicología", el bobo del Smartphone con su adicción y afición aldeana, el espectáculo de ideas sin el correlato de los acontecimientos, el no asumir que una lancha motora es una gilipollez, el que se opine alicaído y esperpéntico, casi lacanianamente, el persuadir con la mediocridad, con la bajeza ahora pues el ir a menos es nuestro daimon, este Nerón de Trump mirando cómo arde Roma, la cólera de Aquiles y la ira tremebbunda de Yahvé vuelta película primero, después spot, y ahora twitt, el De Rerum Natura en De Rerum Detritus, la jauría católica que consume webs porno de la hostia, el razonador aristotélico en metamorfosis velocípedo a improductivo fanático, je acuse el new human style. Y propongo una globalización inverso, que no es vuelta a las cavernas sino progresar de cangrejo. Contra la mierda del abismo, la luz del fornicio; contra tanta porquería abstracta y concreta N elevado a n.

Y como los piratas al abordaje te espero noche mía. Acaso ya así yo no logre oponerme a las batallas de los bárbaros en las fronteras del deseo. ¿Acaso no es Noche alegre igual como día sábado con mar ? Me infectas -dulce plaga- de Amor y Realidad, de Bondad y Sabiduría. Es Noche río puesto en pie que anega mi garganta y sus pechos una madriguera donde se refugia el castor. Es un vuelo de águila rumbo a las galaxias. Música verde de tamizada alma barnizada, de mullido musgo verde con caliente melancolía, y pájaro sin alba que descansa en la orilla del poema. Sus a punto de explotar revolucionarios senos afilan el rubí del pinar camino del destino, rubí sufí. Sus muslos rosáceos y truculentos de pastorcilla saben a sol turbio sin tristia. Modorra. El venir de la aurora. A dormir.

Condición de trapo es la luz. Con un  silencio clausurado y enclaustrado, la negra noche en cambio se desparrama como media de mujer por la cama. La luz abate sin honor. Su visión del prójimo carece de mente. Su azul brillante con o sin neblina es el generoso fenómeno -por imbécil- de las barahúndas, multitudes y aglomeración. La luz, ella, es alucinosis,  no serena categoría. Gotea jugos de bolsa de basura. Bendice a futbolistas. Ciega la fruta. Expresa una desposesión  desdichadamente muy poco ilustrada. Llena la cabeza de cintas la testa de los hombres con la marca Nike, y no los corona de laurel y cintillas de oro. Está loca la luz (ved si no a una polilla) La luz es fría cacatúa de cerebro de cacerola, un contestador automático sin ingenio. Es calamar, sardana, embrión, sanguijuela y oceanografía de tsunamis. Si quieres ser libre vive de noche.

La noche comenta la vida con la perfección del yo en el análisis de lo mejor. Si depauperas el lenguaje y la cultura de la noche, te denigras. Si no es en ti ancestral y perihelio y afelio, te abajas. Si no es en ti paloma delicada serás un frívolo provinciano, un analfabeto aldeano, un industrioso despistado. La babosería del día es una ganzúa, cuidado, cuidado, con el pene recto y erecto de la luz como un cohete de cómic destino a Nada y Nadie. Sé que moriré de noche, pues feliz viví. Vale. Noche, más noche.

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