miércoles, 14 de diciembre de 2016

TO DREAM

Yo sueño en las abarrocadas estancias de una emperatriz de los confetis y el silencio. En las heladerías aritméticas de la absenta. Sueño en desearme a mí mismo sufrimiento como un filósofo agresivo. En la auriga platónica que cruza indemne la invernal noche ourensana. En el tono fantasmagórico y siempre abisal de cualquier gran psique. Pero no puedo, i can´t dream. Porque en este instante suenan golpes suaves e insistentes contra el vidrio de la ventana de mi despacho. C´est ne pas el viento. Es -bien lo sé- el recuerdo del cardenal Augusto Bompiani que viene de copular con el hijo del Papa Silvestre, quien, a su vez, acaba de sodomizar a su hija. Me dice que sube el precio del trigo y que el catolicismo, pese a todo, nunca es algo acaso inadmisible. Oh fe de mis papás. Oh meine fréundune y júngene amicus catholicism, en ti creo. Porque, encima, Paula Alfonsi tiene el cabello algo rubio y algo ebrio. Porque, además, Paola Recanti es una hebra que se voló del cielo. Beatas fellatios y cunnilingus áureos, annulingus y coyundas espléndidas, oh fidelis protectio fortis, oh sueño amurallado. Abuhardillado en gallega aldea feudal mi fe crece. Y, más y más, conmigo van topacios y trigales, y más los sueño, y más y más conmigo van.

Yo sueño en la seda y el movimiento del bambú. En la contemplación que amplía el alcance del pensamiento, en la experiencia que culmina en la intuición de que todo-es-uno, yo me zambullo en el océano de un grano de arena, busco la vela divina en la eternidad de un segundo. Y en los cielos sueño. El cielo de alcanfor que se ama a sí mismo, y el cielo pirograbado y pitagórico de New York que vive en la hereje opinión de un amor estrecho. Amo el cielo de baquelita, y él me ama, pues los amo, y el cielo y el sueño son dos objetos, y el cielo es ver una flor silvestre en las paredes de neón del sueño de la serrerías. Busco en los sueños los grilletes no egoístas de lo impersonal; es que mi vida -te dices recurrentemente- fue y será una perpetua batalla contra el vinagre, contra el avinagramiento y los avinagrados. En lugar del gran bouquet de una gran vino esta es la Era del Vinagre Hacendado. Por ello sueño. Lucho y sueño. Por beber ostras de Arcade con gotitas de menstruo de vírgenes vestales, porque amo la soledad y el estudio en plenitud.

El hada de los confetis me llama, me dice, ven ven, voy a horadarte de estéticas. Y el mundo feo comercia y madruga con irracional pasión. El hombre que sueña es un dios, el que piensa en trabajo y pecunio es un mendigo.

¿LE PREOCUPAN AL PRÍNCIPE DE LA SOLEDAD LAS DEMASIADAS COCA-COLAS DEL VULGUS?

Ay queridos, no uséis, no abuséis, de la maléfica pulsión
de ese río de petróleo o líquido infecto en la garganta
llamado "Coca-colas".
Que sino, de tanto persistir y persistir en la maledicencia, de tanto horrible gusto
seréis menuditos zares del world mind way of life
devastando
los fermosos imperios del invierno
las hermosas emperatrices del confeti
a cambio de una casita vallada en New Hampshire o Torrelodones.
con, para más inri, pérgola, yorkshire e hijos que hacen judo.

Ah la sed de la perfección que absorbe a los daiquiris!
ah la búsqueda y el deseo en pos del todo! la perfección pericolosa!
Que nosotros decimos no,
no a las histéricas y desparramadas cokes
no a las destempladas pócimas milagreras , pánicas, de política whig,
no a ese antibeethoveniano tintorro que se resume en la fórmula:
"ser inelegante, calumniarse a uno mismo,
descreer de lo Único, y proferir un No a la Vida".

Cópienme, más o menos, acaso puedan queridos. Recuerdo
que en educación primaria redacción hicimos
y estas fueron las palabras de don Gonzalo en contesta:
"muy malos los escritos señores y señoras, ustedes
se han limitado a imitar mis palabras según  su pobre ingenio.
Declaradamente mal. ¿Es que carecen de imaginaciones?
Excepto el Sr. Sanz. Escribió algo muy presuntuoso y elitista.
Se nota que le agrada pensar. Le pongo un siete".

Mis compañeritos no entendieron nada, desconcertados,
en el fondo resentidos,
arrebujados tras el manto de la tribu y la horda,
tras el biombo de lo incapaz de llamar la atención,
acolchados tras el tibio run-run del bolígrafo o el cerebro previsible,
en sus entrañas espeluznados hutus gozosos de acabar con el tutsi
con el machete de los yoes rutinarios en línea y en serie. En el grupo de whattsapp
ahora todos cantan líricas loas a la Coca-Cola.

Ay los bebedores de coke,
acidulantes de la excepción, edulcurados en la tele,
estimulantes da la Nada, semillas subterráneas del más yermo invierno, sabed que
-apúntenlo-
para ser príncipe de la soledad a la hora del daiquiri
no se va en grupos de más de uno
se descree del jolgorio tabernario y putero
se ama la contemplada sinestesia del silentium
no se entra a estadio a aplaudir aborregado espectáculo
se sabe de la perpetua orgía de la soledad
no se rebuzna, eso sobretodo no, sino que, en copto, astronomía egipcia se lee
se es un inteligente pez luminiscente
se aborrece la clámide bestselleriana mandril
se orbita en vibración hiperestésica
en resumen, ladies and gentlemen.,
que no deben ustedes hablar como con el descosido bordado de un mongólico
ni emocionarse como olifantes ridículos o blindados marsupiales irrecuperables
dando la brasa sobre las virtudes de la malvestida izquierda
sino que
se preparan el daiquiri al atardecer, a la hora nona,
y bostezan,
bostezan con culto y estudiado desdén
motejando a todo y todos de cazurros tercermundistas
usando la orfebrería sutil del desprecio
y sabiendo que nada, ustedes mismos incluidos of course,
tiene arreglo en este mundo.