viernes, 31 de marzo de 2017

ABRIL

El mes menos cruel es abril. Natura se pone una falda tableada, y hay un verde sigiloso en los domingos, y la perfecta disposición de sus partes casi abrasa limes. Agradabilísimo verde de sol lunar, de hierba húmeda y cúpula de pino en la quimera de algo nunca convencional que resurge. Galicia con rojas y blancas y amarillas florecillas silvestres. Escalofrío mío de súbito enfebrecido: el mes menos cruel. Blanca oblea hacia su máxima fruición, razzia que no admite sino supervivientes, piel color olor de poma, luz que angelotes -salivando- roban a la noche, porque la noche acuchilla al pasto, porque la noche siempre ayuda a los audaces. ¿No es incitante la pose prostibularia de Natura? ¿ese nervio a doncel que desordena perfumes de duquesas? El latido sincopado del búho en mí también late. La misma navaja nos roza el sexo. Y la noche desparramando iguanas entre las imaginaciones. En primavera las albas adquieran esa calidad que vuelven inútil cualquier tipo de bisturí para descuartizarlas. No podemos vituperar las nalgas de Natura, son perfectas, nobles, perfectísimas. Vibra el ángel de los preceptos de la iglesia en los montes. Los violines se licúan en esta quieta transeúnte llamada "primavera". El Libro de Horas es un reflector sobre los ríos. Zumban avispas venidas de lejanas galaxias en el yelmo de las rosas. Hay un franco y dulce dormir de inmortalidad. Sí, las abejas son plebeyos versallescos que beben bourbon del seno abierto de las flores encarnadas. Las lagartijas salen de fiesta desde su habitación de hotel. Las ardillas adoran púberes piernas frutales. Los robles se adentran y agrietan en los adentros de terrosos pubis pelirrojos. El corazón helado de los pájaros es una cristalera que se rompe y hace una melodía menos que desabrida y fría, más de chapoteo y oráculo. Flâneur por la prosa carnosa de Natura mi mente distiende y dirime, sopesa y bien mide, boceta y acota el compás. Una mente lúcida en abril es indiscernible al de una nimphette. Tras la promiscuidad de los cuerpos el abedul es fruta real. Tras el apetito de vainillas verde se ordena el aire. Tras la liebre respira libre el amanecer. Y esa blusa roja que es la luna parpadeando con suma piedad. Y tensas espigas imantan recuerdos. Y la revolución del cielo estrellado es un objeto que piensa. Y la serena verdad se expresa mística en lo evidente. Oh alfalfa y ciruelas, raquíticos eternos, sol de infantes.

Noble el gesto del corazón que abril conduce. El amor une, concuerda, el odio separa, discuerda. Esa propensión sutil al amor es la que resume en castellano el vocablo "natura". Ese silencio de tornasoles y paraguas naranja es el que resume la antiquísima palabra "abril".

jueves, 30 de marzo de 2017

PETIT TRAITÉ D´ORNITHOLOGIE

No se osa pronunciar la palabra, dirimir su voz entre roquedales, crearla lentamente entre asfixias y loor de conversación, suspenderla de la punta de un lápiz, después en el pico de una abeja, posarla en la punta redondeada del florete que el moroso orfebre signa, ponerla en el vientre dormido de la amante, hacerla metales sinfónicos para contrapesar el eje helado del mundo, leerla en el libro de la historia y en la mente del pintor que es todo vegetal luz, verla en cualquier indistinto guante o glisando, volcarla sobre montes danzantes, perfilarla en el sueño cuando su bruma se parece a un desordenado pájaro tropical, traerla a la canasta del niño entre laurel, incienso y mirto, entre iglesia y desierto y anochecida, no, no se osa pronunciar. Es un reptil con baba violeta, es una muerta que yace indiferente, un poema -como aquí- a la buena de Dios, un sexo que escupe tarántulas y sabe a hormigas de plástico, es una palabra-anus, un anus donde nunca estará el digitus del angelus, una palabra-ortiga, que incendia de mierda la vida. Cálmate orate, que desbarras. Es una palabra anticuada, que chirría como un joven tuberculoso, como telefonino en aldea feudal. Si se pronuncia, mejor, infinitamente mejor, mejor por ser exactos à la Vienna´s Circle, si se usa la palabra el orbe se mueve con olas suaves, se mece al vaivén de ideas, si no se usa el orbe se mueve con agrios vientos y céreas tempestades, si se menciona parece oírse voz gomosa de búho, fieltro húmedo, asunción de adiposidades. Si se pronuncia se desdobla en palabras hembra como rigor o dignidad o vértigo a la altura, o se deduce de palabras varón como esencia, alma, pensamiento, destino. La palabra, no menos de siete letras, pesa. Nadie desea el peso, nadie desea la gravedad, se vuela con el fuselaje adherido al suelo. Hay que ser legible para todos, medir en subnormal -lo normal- Si la historia es una suma sucesiva de ruinas, la chatarrería, la basurera casi la llenamos toda ahora. Duro y maleducado: sois unos eternos menores de edad y vuestra soberanía es la de la laringe. Porfiad en la ciencias de la laringe, ufanos desconoced la ornitología. Porfiad. Porfiad alegres. Silenciad las palabras.
Una palabra que no se osa pronunciar: sabiduría.

sábado, 25 de marzo de 2017

MUY MAL MEDIDO HAYKU

Niños jugando a cuidar el césped/
emocionado -él- no se toma en serio su labor/
a la par que la mala yerba es reprendido./

La noche tiene un sueño repleto de amigos.

HOW MANY MOLES

Apuesto cuatro o cinco, pero mi presciencia sabe que son seis, tres ostensibles, tres extensibles (dicta simetría, tres reyes de Oriente, y tres en ese Occidente o mastín sin odio que resume la canción "jingle bells") Qué raro es el mundo; dos abombados Canadás en el finis terrae de Europa. Dos bombines que se pone Carlomagno y que hablan de seis -dicen brujos- menudos bombones. Si el amor es un interrogante que se pone al final de las oraciones del alma, los bombines en las carpas gemelas son justo las exclamaciones para poder leerlas. Un día paseaba mentalmente con Borges y recuerdo dos cosas, que si Alfonso o Adolfo, que si Dámaso o Alonso, que si banderillero entre toreros, y, caramba tú, el Tiresias suelta "loves misteries in souls do grow but yet the body is his book". Ser ciego acaso es ver simultáneamente el haz y envés del tapiz.

How many bajeles, filibusteros, fiadores, villancicos, honestos postulados constelados o axiomas estrellados en seis seres como mosquitos sin lumbre, cuántos yunques pitagóricos, hexágonos en la piel excelsior, dardos y ardillas menudas corriendo por los siameses bosques, silencios de rímel en un estanque ambarino, cuántas ácidas hormigas en las cabañas sioux, cuántos Sures en las Tebas, cuántos Nortes en las Atenas, cuántos pintores obsesivamente pintan el lienzo sin dejar un gramo sin colorear y es la verdad, cuántas triestinas trompeterías tropicales, cuántos reptantes sinusoides en el cúbico y joven mastín del oro.

Es un problema el azar matemático. Un orden de vivir es la sabiduría, un orden expresa la forma del poeta en la forma del poema, pero juraría mañana -acaso la omnisciencia- amanecerán en la playa marinos cojos. Ahora -seguro la luminiscencia- anochecen pececillos en las grutas submarinas.

viernes, 24 de marzo de 2017

PALABRAS PARA SOFÍA

No el aullido interminable, a menos que encumbres tu patria hacia el indeseado olvido de los dioses. Tu ritmo es tu nombre, esa misma euritmia. Desprovisto de él puedes sentir pasión, amor incluso, velocidad y retórica, pero solo tu nombre es la luz grávida que sobrecarga, que despliega, que dona la vida ante tus ojos. Nobleza obliga. Igual a un viejo rollo que lee el esclavo con voz solípeda, tu juvenil sombra también está en Nínive, hay el empuje de tu rosada piel también en la flor exquisita, la savia del color de tus ojos está en el mirto. Si lees y estudias no caerás por barrancos helados, si llamas caer a la soledad. Ama, pero todavía no, pero no demasiado, si no es al alto nombre que eres, si no es al semejante maravilloso y único. Naciste recién en un siglo soberbio y estúpido (que trocó qualitas por quantitas), acaso no comprendas el evangelio de estar quieto, de no ser señalado sino por la virtud de la eminencia grandiosa, que nunca es transferible, que no sopesan ni disciernen las multitudes. Te lo digo ya: la ley de la grey no es sophia, ni bella ternura orfebre de agua de oro, la ley es la noche bajo la playa solitaria, los palacios submarinos bajo las vaguadas, la acordada piedad en el alma saturada de florida inteligencia, la imaginación del arte, el ars scientificorum que sopesa y bien discrimina. Mucho inunda corte y aldea los bárbaros mercachifles, los trapisondas mentecatos, las huestes de mandriles, sea pues tu alma la patria que te libere del vasallaje, sea tu alma patria contra los lacayunos y ruidosos del mundo.

No el mordaz aullido interminable, que nada significa; en las galerías de la memoria, en las avenidas interestaleres, en los intersticios de las lunas, filosofa una estrella, una esfera sin muros. Naciste. Que no te amurallen los vientos congelados de la noche, que no te extravíen los secos desiertos de los soles, ni te amanecen los gratos rostros de la miseria. Entre los dos océanos de la noche eres un pez luminiscente ahora con piel de guisante mañana con piel de níspero. Sea siempre tu piel aliento y pavesa, tensión y música, ola subida al viento, donde cundan con orden las palabras, y la forma recree el detalle en matiz. Seas Forma, Belleza y Bondad, meros riachuelos o gemelos de Inteligencia, meros nietos o ramitas de Sabiduría. Sea tu alma de aquellas pocas que Dios toca a mano. Sea tu alma patria contra el desdén del mundo.

El centro del universo es Sabiduría. Un deseo: que afirmen cuando yo sea compactamente muerto, un raro escritor, un poeta convicto, él, yo mismo, a ti, bebita, escribió un poema; digan, pasado el tiempo por cientos de clepsidras; él fue un caballero, ella fue una dama. Digan, hecha la vida crustáceo que se despereza moroso: leyeron para la gloria, vieron la luz bajo su aspecto de eternidad. Digan: no fue su carácter destino sino destino su ley.

martes, 7 de marzo de 2017

MI CONTRIBUCIÓN A LA REVOLUCIÓN COMUNISTA MUNDIAL

Corría mi acné por la cara y la adolescencia en las entrañas cuando, tras la atenta lectura de un panfleto de Lenin, con papel y boli pero sin bomba en la mano (guardaba y guardo digna memoria de mi abuelo, capitán de la Guardia Civil, temor reverencial a la autoridad de papá, y un gran cariño a mamá para que me educara sin visitas a la cárcel), decidí contribuir a la Revolución. Que alguien con catorce años -la edad de consentimiento sexual en el Vaticano es de doce- actúe, si fa no fa, con un siglo de retraso, no deja de señalar nuestro grado de instrucción particular y general. El grupúsculo que me admitió en sus filas, a Dios gracias, era bondadoso, en su presencia leche o agua mineral, pero nada de cerveza. Agradezco al comunismo extraparlamentario mi anterior y posterior vida abstemia (y a la burguesía provinciana otras evitaciones psicodélicas), pero, su falta de finezza literaria, y no así su ley seca, acabaron en un tris tras con un prosélito, con un camarada. El "pardillo" (o sea yo) tenía como cometido escribir informes casi policiales sobre cualquier acto político o cívico o cultural de la ciudad antirrevolucionaria (un cruce entre Lugo con Vic) Me lo tomé en serio. Pero ya se sabe que la prosa lírica púber cruzada con infatuación retórica y LOGSE, y ello sumado a una especie de Marx de manual comiquero, acaba con las convicciones de los más guerrilleros. Fue tal la purga o reprimenda al extenso informe de floripondios esdrújulos y metáforas rimbaudianas que ahí les dejé, y ahí deben seguir (eran creo ese tipo de personas que presumo con "creencias para toda la vida") Pero he de hacer una confesión retrospectiva; en mi única contribución a la revolución comunista mundial está mi más alta contribución a la historia mundial de la literatura, concretamente una frase en la que afirmaba "sin follar y sin leer qué será de nosotros". Después mi obra de escritor no ha hecho más que involucionar hacia una prosa plúmbea, franquista, densa y pedante. Pero ahí hablé al hilo de la dorada liviandad de las musas. Sobre el contenido de la proposición veinte años después mucho descreo de una parte de la copulativa (precisamente de ésa) y más se alimenta de sí misma y con cuánta pasión la otra. De alguna manera mi barroquismo e impericia de escriba me acercó a Nozick, Raymond Aron, Popper, Von Mises, Hayeck, Berlin, Mill, Russell,  también a De Maistre, Bonald, Burke (un ser absolutamente excepcional), hasta llegar al gran y asombroso Escohotado de Los enemigos del comercio -obra española y de autor español para leer, esta sí, con lápiz y boli- ,en fin, a toda la selecta familia del pensamiento diestro (altamente dispar, solo de ver tantas especies de liberales uno se abruma) que los representantes políticos por lo que dicen ampliamente ignoran (el único al que se le notan estas lecturas es a Vidal Quadras) Hay vida más allá de Gramsci. Si la literatura me sacó muy jovencito de la izquierda me apena cuánta literatura lleva a la izquierda. La melaza cultural progresista invade como un virus las cosmovisiones alternativas. Agradezco al azar -por desgracia la educación en el instituto era bananera y un mero lavado de cerebro pujolista-mis intereses hacia lecturas solventes, sin misticismo ni sofistería ni ilusión ni irracionalidad económica. Tiendo a ciertas ideas esperpénticas, pero las bases sólidas están. Proletarios del mundo, acudid a la biblioteca. (INCISO: la derecha, va de suyo, debiera ser especialmente culta; se tiene la impresión, que derecha inculta abunda y usa de souvenir o cachivache a la muy minoritaria culta. Parece ello el expreso imparable de la contemporaneidad, esa necesidad inherente a todo de su show y colorines, de dar las ideas en píldoras o barbitúricos. Menos colorín y más latín, dicen sabiamente los que saben. FIN DEL INCISO)

DEMOCRACIA Y CALIDAD ET CAETERA

Vano mencionar las virtudes democráticas. La democracia gestiona conflictos sin guerra civil, es decir, se idea un tinglado muy sapiente en que la oposición a su majestad tiene la misma legitimidad que el gobierno de su majestad. Además hace de la tensión y la violencia, de la lucha y el odio fratricida o cainita, una suerte de institucionalización real y simbólica que muchísimo la alivia y vehicula, la amortigua y desconcentra. E incluso temerariamente afirmaría, en plan democracia lo mismo que una panacea amorosa adolescente, que los recursos y los poderes, unos mejor se distribuyen, otros mejor se contrapesan. La democracia, si, pese a sus ideas nada infelices ni mediocres, si, suponiendo que las ideas no mediocres se imponen a las mediocres por selección histórica intelectual, no ha dejado de ser en el terrario o jardín de la historia flor exótica, amén de flor efímera. Y nunca, en ningún momento, flor universal. Su desvirgamiento o desfloramiento es otra de nuestras aficiones humanas. Democracia es delegar soberanía los representados en representantes para que nos representen, y si nos defraudan, en otros delegamos (sin disparar un solo tiro) La cosa, bien pensada, con lo brutos que somos, no está nada mal. Y al igual que hay filetes o autos con mayor o menor calidad, hay grados de excelencia o virtud en la calidad de la democracia. Y la carga de la prueba recae en nosotros, creo que muy principalmente, en nuestro grado o calidad de soberanía y deliberación intelectual. Este creo es el quid de la calidad de la democracia, la calidad del cerebro y razón de los gobernados. De ahí el chiste de Churchill acerca de  que el único argumento incontestable contra la democracia consiste en hablar cinco minutos con el votante medio (en el mundo de hoy hay que añadir el oír cinco minutos al político medio o alto o altísimo) Si no nos educamos cultural e intelectualmente somos carne de populismos, de manipulación, de elección trunca o indeseable, de, en resumidas cuentas, autopunición, pues obraremos en un marco real con menos margen de libertad.
Lo anterior es lo que me dice mi cabecita racional. Pero a posteriori asoma el perplejo delirante que habita en toda cabecita de este mundo podre. Y entonces observo estupefacto y pensando de qué sórdidas y grasientas covachas, de qué insidiosas y aceitosas cochambres, de qué fritanga de bichos bulbosos con delirium tremens ha salido todo, y, como una estrellita o candil, oigo voces, veo muertos, que dicen "Logse", "Logse", y ya todo se comprende, oigo "subsaharian university typical spanish", caramba caramba, veo corruptos desde el chófer que lleva al rey hasta el rey mismo, y, cuánto se comprende. Y por otra parte esa estafa de morcilla con alfalfa del deporte, y la música decibélica satánica, y nuestra cazurrería hispánica feudal hecha mitad de antiilustrada afición al puterío y mitad olímpico desprecio, casi legendario y connatural animadversión, a la inteligencia. Somos, en general y en particular, y valga la hipérbole, lo que nos merecemos, la tele-detritus campa y no escampa porque nos encanta. Una de dos, o los españoles pudiéramos ser orquesta sinfónica pero preferimos la pandereta, o, que es lo que creo, ante un arpa o un violín nos pasa como a mí ante un tratado de topología algebraica así, que, hala, a tocar la pandereta. Nuestro mito y daimon y tótem es Torrente, que le vamos a hacer. Y otra paradoja; la cultura española, siendo como es una de las más ilustres del patrimonio mundial, y poco exagero, es desconocida por los españoles con generosidad, también con orgullo y desparpajo, con pachorra Mariana. Ante esto, yo, que amo mi patria (a fuer de ser sinceros no amo ya más que mi única patria, a saber, mi biblioteca), se me dispara una bilis mitad melancólica mitad despreciativa ante mis compatriotas. En fin, de imperio de Occidente a campeones de futbolín. ¿España? Demasiados retrocesos o, como diría Benjamin de la historia, demasiados escombros a nuestras espaldas.  A veces me aburre España. También me aburre Europa.
Y pienso que sin soberanía educativa, sin soberanía racional (lo relevante no es ser racionales sino capaces de razonar, con argumentos claros y perspicuos, acceder a la madurez o mayoría de edad de la razón), sin soberanía deliberativa, sin una mente de luxe como imperativo moral, todo decae, declina, se corrompe, democracia incluida o el sumsum corda. Debemos ensanchar nuestra minúscula capucha con el conocimiento. Debemos llenar y formar nuestra mente para evaluar, pesar, medir y discriminar. Debemos que lo mejor se incorpore a nuestra mente, que lo mejor se mezcle en nuestra mente, debe la mente aspirar a cosmovisión (dentro de las posibilidades o límites intrínsecos, pero no sin ambición y esfuerzo) Una mente solo se educa con aplicación. El ludismo educativo es no educativo. Incluso, aunque parezca desbarrar, la sensibilidad y el gusto se educan, porque idea y emoción son contrapuntísticos. La distribución jerárquica de especies, entes y saberes es la naturalidad de lo que hay y debe haber (de ahí mi admiración al deporte de élite y la belleza clásica porque enseñan la dificultad de lo mejor, porque implícitamente enseñan a buscar y admirar lo selecto, que siempre es propiedad de una minoría) El desear lo mejor y elevarnos nosotros mismos, el aprender de lo mejor y renunciar a lo peor (la intolerable vulgaridad o medianía) es la fuerza motriz del orden natural ideal. La cuestión no reside en odiar a los aristócratas o gente de pecunio (tema baladí) sino en amar y elaborarse para ser un aristócrata de espíritu (y valga cierta simpleza y puerilidad en la expresión antecedente) Si en cada mente de demócrata hay bajura, la democracia se abajará. Y también a la inversa. Las sociedades creo propenden a colapsar cuando se asienta en su alma la radicalidad, la pobreza, la ignorancia, la corrupción. Pensemos de los cuatro elementos mencionados cuáles tenemos y cuáles no. Creo debemos estar solos para saber leer. Y saber estar solos para saber estar en compañía. Y buscar la gloria de un long désir de duré. Creo que si no estamos abocados a ser no más que catetos tabernarios. Nadie te ordena ser un bluf de las catacumbas. Con leer dos o tres buenos libros bien a la semana ya se avanza una barbaridad. Nadie te ordena ser un podre ineducado. Incluso en las vidas más duras y difíciles o embrutecidas hay claras posibilidades de descomprensión. Hay que estudiar esas mentes parciales que representan mentes completas, y reverenciar al genio pues existe genio en nuestros adentros. El doloroso secreto de la humanidad es su expresión mutilada. Hay que honrar ese gránulo infinito de nuestra mente delicada y robustísima a la par.  Lo soberbiamente feo y estúpido nos derrumba. Magnificente y majestuoso se incrementa el espíritu cuando profetiza, tal un propósito, su fuga hacia las formas del conocimiento, su camino hacia la opinión analizada. La discrepancia en un debate amable e informado es democrática civilización, la autoimposición de la telebasura es barbarie. Despierta y lee, dijo el filósofo. No debemos añadir ni una sola palabra más.