sábado, 25 de marzo de 2017

HOW MANY MOLES

Apuesto cuatro o cinco, pero mi presciencia sabe que son seis, tres ostensibles, tres extensibles (dicta simetría, tres reyes de Oriente, y tres en ese Occidente o mastín sin odio que resume la canción "jingle bells") Qué raro es el mundo; dos abombados Canadás en el finis terrae de Europa. Dos bombines que se pone Carlomagno y que hablan de seis -dicen brujos- menudos bombones. Si el amor es un interrogante que se pone al final de las oraciones del alma, los bombines en las carpas gemelas son justo las exclamaciones para poder leerlas. Un día paseaba mentalmente con Borges y recuerdo dos cosas, que si Alfonso o Adolfo, que si Dámaso o Alonso, que si banderillero entre toreros, y, caramba tú, el Tiresias suelta "loves misteries in souls do grow but yet the body is his book". Ser ciego acaso es ver simultáneamente el haz y envés del tapiz.

How many bajeles, filibusteros, fiadores, villancicos, honestos postulados constelados o axiomas estrellados en seis seres como mosquitos sin lumbre, cuántos yunques pitagóricos, hexágonos en la piel excelsior, dardos y ardillas menudas corriendo por los siameses bosques, silencios de rímel en un estanque ambarino, cuántas ácidas hormigas en las cabañas sioux, cuántos Sures en las Tebas, cuántos Nortes en las Atenas, cuántos pintores obsesivamente pintan el lienzo sin dejar un gramo sin colorear y es la verdad, cuántas triestinas trompeterías tropicales, cuántos reptantes sinusoides en el cúbico y joven mastín del oro.

Es un problema el azar matemático. Un orden de vivir es la sabiduría, un orden expresa la forma del poeta en la forma del poema, pero juraría mañana -acaso la omnisciencia- amanecerán en la playa marinos cojos. Ahora -seguro la luminiscencia- anochecen pececillos en las grutas submarinas.

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