Yo sueño en las abarrocadas estancias de una emperatriz de los confetis y el silencio. En las heladerías aritméticas de la absenta. Sueño en desearme a mí mismo sufrimiento como un filósofo agresivo. En la auriga platónica que cruza indemne la invernal noche ourensana. En el tono fantasmagórico y siempre abisal de cualquier gran psique. Pero no puedo, i can´t dream. Porque en este instante suenan golpes suaves e insistentes contra el vidrio de la ventana de mi despacho. C´est ne pas el viento. Es -bien lo sé- el recuerdo del cardenal Augusto Bompiani que viene de copular con el hijo del Papa Silvestre, quien, a su vez, acaba de sodomizar a su hija. Me dice que sube el precio del trigo y que el catolicismo, pese a todo, nunca es algo acaso inadmisible. Oh fe de mis papás. Oh meine fréundune y júngene amicus catholicism, en ti creo. Porque, encima, Paula Alfonsi tiene el cabello algo rubio y algo ebrio. Porque, además, Paola Recanti es una hebra que se voló del cielo. Beatas fellatios y cunnilingus áureos, annulingus y coyundas espléndidas, oh fidelis protectio fortis, oh sueño amurallado. Abuhardillado en gallega aldea feudal mi fe crece. Y, más y más, conmigo van topacios y trigales, y más los sueño, y más y más conmigo van.
Yo sueño en la seda y el movimiento del bambú. En la contemplación que amplía el alcance del pensamiento, en la experiencia que culmina en la intuición de que todo-es-uno, yo me zambullo en el océano de un grano de arena, busco la vela divina en la eternidad de un segundo. Y en los cielos sueño. El cielo de alcanfor que se ama a sí mismo, y el cielo pirograbado y pitagórico de New York que vive en la hereje opinión de un amor estrecho. Amo el cielo de baquelita, y él me ama, pues los amo, y el cielo y el sueño son dos objetos, y el cielo es ver una flor silvestre en las paredes de neón del sueño de la serrerías. Busco en los sueños los grilletes no egoístas de lo impersonal; es que mi vida -te dices recurrentemente- fue y será una perpetua batalla contra el vinagre, contra el avinagramiento y los avinagrados. En lugar del gran bouquet de una gran vino esta es la Era del Vinagre Hacendado. Por ello sueño. Lucho y sueño. Por beber ostras de Arcade con gotitas de menstruo de vírgenes vestales, porque amo la soledad y el estudio en plenitud.
El hada de los confetis me llama, me dice, ven ven, voy a horadarte de estéticas. Y el mundo feo comercia y madruga con irracional pasión. El hombre que sueña es un dios, el que piensa en trabajo y pecunio es un mendigo.
Blog a la busca de cierto carácter meditabundo y meditativo o sobre los pinitos literarios de alguien de escritura perfectible. Cajón de sastre o lecciones de cosas o silva de varia lección de un animal racional literario. Modo de agradecer lo muchísimo que los libros me han dado sin olvidar aquello de que, por mucho que tú los ames, ellos no te aman. Sólo aman las personas. Blog que sería un éxito si fuese lo mismo que el otium divinis o bien que el otium cum dignitate.
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