Salvemos a las abejas, afirma corsario verde, en total acuerdo contrario, que yo mi vida, el montón de rameras abejas doy a cambio de una parataxis cual elipse de humo historiada con memoria de burbujas y tul, a cambio de las p... abejas ofrecería un orbe sin asomo de puer technologicus ni en los orientes ni occidentes. Salvemos el lenguaje, que apium volant, pues dado que mente no difiere de lenguaje (pensamos con palabras), pues dado que si se achica el diámetro del lenguaje asimismo mengua el volumen de realidad, me parece él especie zoológica en casi extinción menos indigna de patrullas de salvamento. A menos claro que se crea o suponga o presuponga que la vida mental o ars mentis es tan insoportable que la única manera de soportarla es, literalmente, evitarla, a menos que se crea (por sus obras les conoceréis) que el lenguaje en lugar de ser, digamos, búsqueda e inquisición de lo verdadero a través de lo bello y sapiencial, o arte recurrente de razón mit finezza, de geometrie mit mística, es otra cosa, por poner un ejemplo, impericia de conciencia barbarizada. El lenguaje no es papa frita ni aceitoso sardina en lata, es el medium o intrumentum con el que alcanzamos nuestra soberanía como humanos. Las palabras tienen una originalidad inequívocamente profunda, abisal, una laxitud en cuyos patrones nos podemos elaborar bien o embrutecernos, una herramienta que puede ser maza o dorada estatuaria. La burricie o mansedumbre de espíritu es electiva; solo consiste en negar lo mejor , negligir el bo. No asumir y no habitar lo mejor es el invierno. El invierno es el rincón del bar de la mente oscuro y vacío. El invierno es la sangre grasienta y no paulina. Es verano la mente limpia y viva como un puma saltando por campos nevados, y también verano es la ínsula clemente de los prados versallescos, o el paño ilíaco de la carne blanca, y la húmeda piel de abeja en la luz, y la nocturna gloria de los vocablos estéticos, y los gatos de mimbre a cuya sombra los seres se hacen silencio. Sin lenguaje el mundo es una playa larga y negra, muy obscura. Con lenguaje el mundo es gloria, magnificencia, y meditada ternura el deleite de la primavera. El mundo sucio solo piensa en engordar la bestia de las palabras-dinero, solo piensa en pienso y no en sólidos nutrientes. Mi intransigencia hacia esta grotesca y mediocre civilización de horteras no puede ser mayor; así ese Trump a quien le metería plomo derretido por el culo como a un tití maricón, hasta los fantoches tuercebotas de ideas slogan. Qué pueril, mendaz mundo hemos hecho, qué mal mundo es el mundo, y como ya lenguaje y sabiduría son términos que ni se osa pronunciar. Al alba cada mañana me levanto y, a horcajadas, defeco y orino contra la Realidad y el Orden, contra este vetusto caserón resquebrajado o imperio donde los jazmines perdieron su jardín. Sueño con un lenguaje de ébano y canastas de oro, con una breve casa de hierba y pureza, con que no todo sea estupidizarse oliendo boñigas y televisión. O todo gira, o todo cambia, o todo muta, o al fin hacemos la ácrata revolución individualista del estudio y los libros, o nos subimos a la columna como Simón el estilita, o nos enclaustramos en covacha hasta la búdica iluminatio, o te encierras en biblioteca a la busca de lenguaje y ciencia,o el expreso de este orbe sin metron, este agigantado monstruo, tendrá ya la velocidad de escape justo para ir a la órbita cementerio (para estar al día, más que el New York Times o los bloggers, es mejor informarse con el Apocalipsis)
Claro que placen abejas y orugas y salamandras, claro que la loca geomancia conduce a una desastrada zoología, pero denunciemos esa apicultura verbal o cognitiva que nos hace vivir o pensar con ideas memas forradas con boberías y envueltas en un imbécil papel de regalo. Parezco Savanarola, pero si la multitud no se sigue la hacienda se consigue. Vale.
Blog a la busca de cierto carácter meditabundo y meditativo o sobre los pinitos literarios de alguien de escritura perfectible. Cajón de sastre o lecciones de cosas o silva de varia lección de un animal racional literario. Modo de agradecer lo muchísimo que los libros me han dado sin olvidar aquello de que, por mucho que tú los ames, ellos no te aman. Sólo aman las personas. Blog que sería un éxito si fuese lo mismo que el otium divinis o bien que el otium cum dignitate.
Jajaja… a veces no se cuando hablas en serio o cuando pretendes hacer reír.
ResponderEliminarTe dejo dos comentarios. Este es el primero. Sé que al principio pensarás que tiene poco que ver con lo que dices. Pero si lo analizas bien tiene mucho que ver. Y no, no me refiero a las abejas, aunque también aparecen.
Te recomiendo que veas a la de ya, el capítulo tres de la tercera temporada de la serie original de NETFLIX "Black Miror". El capítulo se llama "odio nacional".
Mira y juzga.
Este es el comentario dos. Lo empiezo con una larga risa:
ResponderEliminarJajajajajajajajajajaja.
Y continuó:
Lo que dices es cierto porque lo dices. Estamos en un punto de la historia en la que nos enfrentamos a esas cuestiones primarias del pensamiento que intentaban desvelar los primeros padres de la filosofía.
Como nuevo filósofo de antaño, soy sofista. Y como sofista me robo aquellas palabras que dicen "primero pienso y luego existo", algo así, porque no estoy tan seguro.
De lo que si estoy seguro es que como dije antes (pero después, pues mi comentario aparece en una entrada futura), la sabiduría es una zorra. Y mientras no deje de ser tan zorra, seguirá jugándonos el dedo en la boca; mientras nosotros le jugamos el dedo en la…
Lo que podemos resumir con todo esto, es que el arte es posesión de los pocos que lo entienden. Y como el habla es arte, pues igual es posesión de los pocos que la entienden.
¿Ves como las cosas son tan sencillas cuando nos lo proponemos? Porque estoy seguro que me entendiste, ¿verdad?