Un día modular, soleado y claro. Estudiando con abundancia atrabiliaria, el día también es claro, la luz no difusa, una luz de tibio mineral dorado, de algo de metal primaveral y tonos verdes de tranquilo eucalipto que quieto se contempla. Día en paz y el mundo en calma, si estudio tranquilo en mi despacho. Día sin ningún accidente o mal en el mundo si todos nos quedáramos tranquilos en casa solos, a poder ser estudiando o amando. El ideario de los tiempos es lucrarse, el mío la luz sin asomo de vinagre, que mucha era avinagrada es ésta, que esta es la Era Orbium Coelestium del Vinagre Hacendado. Vinosa luz de uvas en sazón, agraces, el estudio tranquilo, la habitación silenciosa. Escudriño la luz que retumba en el cerebro y corazón como delicados hojaldres desmenuzados, como una tibia colcha o acaso también un calor tibio de pies dentro de las katiuskas. Saber no es acumular, sino desprenderse, quitar la pelambre de hojas pulposas de la alcachofa, y, brillar con la luz esmeralda misma. Difícil y sideral fila india de números, sucesor tras sucesor, hasta alcanzar la serie o fila infinita de números con un golpe de vista, como desde un helicóptero o bien que vuela más rápido que ese dominó de eterno caerse o que lo ve desde pero que muy arriba, donde Él. Covachuelas de palabras donde habita cada número, covachas amadísimas de sentimientos donde cada número se planta o enraíza, y la cinta métrica de los números atraviesa palacios, chozas, notas perdidas de saxofón, mullidos imperios, labios como enciclopedias y muy rojos labios como tumultos de margaret astor, porque el mundo, lo real, es un conjunto de números (con sus afectos y palabras, con sus imágenes, si no es ya la palabra una imagen), y un conjunto de conjuntos de números, y un conjunto de conjuntos de conjuntos de números, y otro y otro, y otro encima del otro, y otro debajo del otro, y continúa la comedia, la farsa y la tragedia, y menos Amor, el alfa y omega de los números, menos Dios, el viento o nieve que cubre a esas primeras y últimas números...quería escribir letras, todo acaso sea poco más que una clámide de termiteros y sandungas, con la albada de algún ocasional cielorraso. Fui feliz, he sido feliz al menos cinco o seis minutos en mis cuarenta años. Como cualquier hombre. ¿Y veré la luz verde de resplandores como una fraterna compasión o compensación a esta jauría de vivir vivo? Sí, si estudio y amo, sí si amo la sabiduría y la eromanía.
Un orden de vivir es la sabiduría. Esa que te vuelve pueril, mejor inocente, porque sabes despreciar y amar. Y te zarandea de juventud el espíritu, de pura curiosidad vitalista. Y te enfrente cada día cara a cara con la muerte, el mysterium tremendum que elucidas tenebroso e incapaz. Sabiduría vestida de niña, sexy, pizpireta. De moldes extranjeros, con tizne local, y conciencia artesana de oficio. De expresión vehemente por lo que, por aquello que mucha alcanza (dígase riendo) Como un lujoso avatar o íntimo refugio (al modo de las pelis o canciones cursis) Que vindica sueños, enigmas, locuras. Pensada por fuera, vivida por dentro. Madame Bovary o Anna Karenina con happy end. Un poema adjuntado dentro de una postal en un libro amarillo de lógica. Sin vergüenza propia ni ajena, y en cantidades industriales. Poeta haciendo informes rigurosos del alba e informes de micciones nocturnas. Verificada por uno mismo en soledad. Certificada por el párrafo anterior. Libre (sin libertad la sabiduría es una puta andrajosa, una rabiza falsa) Alegre como un cuento contado por alguien muy ingenioso e inteligente, lleno de nueces y melones, que junto al sol nos entibia. Alegre porque probablemente sea una suerte de irreligiosidad decir que no se cree en ella. Alegre porque blasfemamos sino vemos azules interestelares en un orbe de ciega tristeza (y nosotros estamos incluidos en ese orbe). Recuerdo que Emerson enfatizaba sobre la importante confianza en uno mismo; así es, con sabiduría se establece una fe. Hay -a qué dudarlo- tanta sabiduría en el mundo como agua en el océano, como palabras en diccionarios; pescar con red el agua es ser muchedumbre, ir al mogollón y la molicie, ir al trantrán del tuntún (aléjense de los bares amigos, o estén en ellos siempre como si estuvieran lejos, viajando). La sabiduría es dura porque la serie de naturales es infinita y la vida breve, porque hay infinitos transfinitos y nuestro infinito es de primer orden solo, pero Él es sabiduría ( y ello es otra fe) ¿Puede la cabeza de un mamífero comprender el cosmos? ,de alguna manera nuestro destino son construcciones con cajas de cerillas junto a Notre Dame (pero está Bach, Mozart, Platón, Cervantes y sus pares) Pero, ay y ah, no digas que la vida es una fiesta y que si me aburro me voy; la vida no es necesariamente siempre una fiesta (a Dios gracias) y aburrirse es lo más divertido del mundo pues no nos queda sino sentir y pensar. Fatuidad o presunción delirante es no querer aburrirse. Sabiduría es el software, que el hardware es propiedad efímera y fulgor de a poco, aunque muy titilante y subyugante esfera. Sabiduría es una chica que está muy buena pero es sosa. Sabio es anciano, mal que pese.Y la pasión o capacidad de claridad que hace nítido el discurso confuso (solo se puede hablar sencilla y claramente de lo que muy bien se conoce)Y Steiner brincando a la litera de arriba como un jilguero. Y Almodóvar filmando cópulas. Y Dios queriéndonos. Y el más aburrido de los escribas es sabio; el que suscribe, esperando aprender de lo que escribe y estudia mientras va escribiendo y estudiando. Luz, más luz. Hasta que la luz no sea suficiente.
Blog a la busca de cierto carácter meditabundo y meditativo o sobre los pinitos literarios de alguien de escritura perfectible. Cajón de sastre o lecciones de cosas o silva de varia lección de un animal racional literario. Modo de agradecer lo muchísimo que los libros me han dado sin olvidar aquello de que, por mucho que tú los ames, ellos no te aman. Sólo aman las personas. Blog que sería un éxito si fuese lo mismo que el otium divinis o bien que el otium cum dignitate.
Denso y no se sabe que dice en definitiva... joven pero torpe
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