No el aullido interminable, a menos que encumbres tu patria hacia el indeseado olvido de los dioses. Tu ritmo es tu nombre, esa misma euritmia. Desprovisto de él puedes sentir pasión, amor incluso, velocidad y retórica, pero solo tu nombre es la luz grávida que sobrecarga, que despliega, que dona la vida ante tus ojos. Nobleza obliga. Igual a un viejo rollo que lee el esclavo con voz solípeda, tu juvenil sombra también está en Nínive, hay el empuje de tu rosada piel también en la flor exquisita, la savia del color de tus ojos está en el mirto. Si lees y estudias no caerás por barrancos helados, si llamas caer a la soledad. Ama, pero todavía no, pero no demasiado, si no es al alto nombre que eres, si no es al semejante maravilloso y único. Naciste recién en un siglo soberbio y estúpido (que trocó qualitas por quantitas), acaso no comprendas el evangelio de estar quieto, de no ser señalado sino por la virtud de la eminencia grandiosa, que nunca es transferible, que no sopesan ni disciernen las multitudes. Te lo digo ya: la ley de la grey no es sophia, ni bella ternura orfebre de agua de oro, la ley es la noche bajo la playa solitaria, los palacios submarinos bajo las vaguadas, la acordada piedad en el alma saturada de florida inteligencia, la imaginación del arte, el ars scientificorum que sopesa y bien discrimina. Mucho inunda corte y aldea los bárbaros mercachifles, los trapisondas mentecatos, las huestes de mandriles, sea pues tu alma la patria que te libere del vasallaje, sea tu alma patria contra los lacayunos y ruidosos del mundo.
No el mordaz aullido interminable, que nada significa; en las galerías de la memoria, en las avenidas interestaleres, en los intersticios de las lunas, filosofa una estrella, una esfera sin muros. Naciste. Que no te amurallen los vientos congelados de la noche, que no te extravíen los secos desiertos de los soles, ni te amanecen los gratos rostros de la miseria. Entre los dos océanos de la noche eres un pez luminiscente ahora con piel de guisante mañana con piel de níspero. Sea siempre tu piel aliento y pavesa, tensión y música, ola subida al viento, donde cundan con orden las palabras, y la forma recree el detalle en matiz. Seas Forma, Belleza y Bondad, meros riachuelos o gemelos de Inteligencia, meros nietos o ramitas de Sabiduría. Sea tu alma de aquellas pocas que Dios toca a mano. Sea tu alma patria contra el desdén del mundo.
El centro del universo es Sabiduría. Un deseo: que afirmen cuando yo sea compactamente muerto, un raro escritor, un poeta convicto, él, yo mismo, a ti, bebita, escribió un poema; digan, pasado el tiempo por cientos de clepsidras; él fue un caballero, ella fue una dama. Digan, hecha la vida crustáceo que se despereza moroso: leyeron para la gloria, vieron la luz bajo su aspecto de eternidad. Digan: no fue su carácter destino sino destino su ley.
Blog a la busca de cierto carácter meditabundo y meditativo o sobre los pinitos literarios de alguien de escritura perfectible. Cajón de sastre o lecciones de cosas o silva de varia lección de un animal racional literario. Modo de agradecer lo muchísimo que los libros me han dado sin olvidar aquello de que, por mucho que tú los ames, ellos no te aman. Sólo aman las personas. Blog que sería un éxito si fuese lo mismo que el otium divinis o bien que el otium cum dignitate.
Si me permites el atrevimiento, para mi Sofía no es más que una zorra que se vende barata al mejor postor. Cada quien la hace suya y ninguno la reconoce como poseída por nadie más. Y para mí esa es la peor de las zorras.
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